La gran mayoría de los
españoles, piensen como piensen, se están dando cuenta, de que Pedro Sánchez,
su presidente por accidente, solo puede mantenerse en el poder, negociando con
el prófugo Puigdemont, ese separatista golpista que desde su refugio belga se
atreve hasta a darle ultimatums.
Carles Puigdemont, acompañado
de su secretario, el nazi Quim Torra, lanzaron un claro mensaje desde la sede
del “gobierno separatista de Cataluña en el exilio”, desde esa mansión pagada
con el dinero de todos los españoles situada en la localidad belga de Waterloo.
Puigdemont afirmó, “el periodo de gracia se acaba” y “no se pueden querer los
votos para convertirse en presidente y después no actuar en consecuencia”.
Parece evidente, que Sánchez,
para conseguir en su día el apoyo de los golpistas catalanes, se comprometió a
darles lo que no podía, se comprometió a darles lo que la ley impide que se les
dé, y como en política ningún apoyo sale gratis, empieza a darse cuenta de que
su permanencia en La Moncloa depende, entre otros, de esta banda de golpistas
antiespañoles.
La gran mayoría de los
españoles, indiferentemente de a quien voten, lo están viendo claro, es un
suicido gobernar con unos escasos 84 diputados y negociar absolutamente todo
con la variopinta escoria parlamentaria que te hizo presidente. Es quizás la
vez, que con más claridad, se ve que el Gobierno de España en vez de mirar por
los intereses generales, solo se dedica a tomar medidas para pagar su deuda con
quienes le llevaron al poder. A lo que hay que añadir que en el Senado está en
minoría.
Parece evidente, que los
esfuerzos de Sánchez para mantenerse en la presidencia todo el tiempo que
pueda, le va a costar muy caro a España y a nosotros, los españoles.
