No
daba crédito a la información, pero está confirmada. Alicia
Sánchez-Camacho, la líder del Partido Popular de Cataluña, ha
llegado a un vergonzante acuerdo por el que retira la demanda que
había interpuesto contra la agencia Método 3 por la grabación de
su encuentro con la ex novia de Jordi Pujol Ferrusola, María
Victoria Alvarez, en el restaurante La Camarga de Barcelona, en
julio de 2010, aceptando 80.000 euros a cambio de que la conversación
no se difunda. Que lejanas quedan aquellas palabras de doña Alicia
asegurando que llegaría hasta el final del asunto.
Da
la impresión de que ya no le interesa saber quien contrató a Método
3 para espiarla, que su único objetivo es impedir que la grabación
sea conocida por la ciudadanía. Es como si supiera que esa difusión
supondría el fin de su carrera política.
CiU
y ERC pidieron que doña Alicia compareciera ante el Parlamento de
Cataluña para que así pudiera explicar su impresentable acuerdo con
Método 3, curiosamente, el PSC se opuso y la libró de comparecer.
Socialistas y populares se niegan a que se llegue al final en este
asunto, protagonizan un bochornoso pacto de silencio.
Socialistas
y populares, llevan meses hablándonos de transparencia, pero cuando
hay que pasar de las palabras a los hechos hacen lo posible por
ocultarlo todo.
El
único partido que se ha atrevido a pedir abiertamente la creación
de una comisión de investigación ha sido Ciutadans. Su líder,
Albert Rivera, consideró que era necesario crear esa comisión de
investigación “mas allá de la batalla y guerra fría entre CiU,
PP o PSC”.
No
debe extrañarnos, que el buen hacer y la coherencia demostrada día
a día por Ciutadans se refleje en los sucesivos sondeos electorales.
En el que apareció ayer, Ciutadans llegaría ya a los 12 escaños en
el Parlament, actualmente tiene 9, mientras que socialistas y
populares perderían 5 cada uno. Ha quedado demostrado, que flirtear
con el nacionalismo durante décadas le ha resultado catastrófico a
los dos grandes partidos supuestamente nacionales.