Cuando un candidato acude a
un cara a cara yendo muy atrás en las encuestas y sabedor de que se juega su
futuro político, puede ocurrir lo que le pasó ayer a Pedro Sánchez, que su
desesperación le lleve a comportarse como un macarra agresivo, insulte a su
oponente y pierda claramente el debate. Y más, si enfrente tiene a alguien, que
aunque de perfil muy bajo, siempre es educado y respetuoso.
He leído en algunos medios
que ambos se insultaron, cosa totalmente falsa, pues cuando le dijo Pedro
Sánchez a Mariano Rajoy que no era decente, la respuesta de Rajoy fue
simplemente la de definir lo manifestado por el candidato socialista,
llamándole ruin y miserable.
Rajoy se aferró a los datos
de la recuperación económica y de la creación de empleo, mientras que Sánchez se
centró en la corrupción y en la desigualdad. Me sorprendió bastante que, cuando
Sánchez insistía una y otra vez con el caso Bárcenas, Rajoy no insistiera en la
bestial corrupción del PSOE en Andalucía, que solo mencionó de pasada.
El debate tuvo una puesta
en escena rancia y un moderador de “cartón piedra” que demostró que está para
jubilarse. Permitió que el candidato socialista estuviera en posesión de la
palabra mucho más tiempo y que, encima, interrumpiera a su oponente
continuamente. A Rajoy se le vio bastante apagado y envejecido, mientras que
Sánchez hizo de ese joven kamikaze que sabe que se va a estrellar.
El candidato socialista daba
datos, muchos de ellos falsos, y acusaba a Rajoy sin explicar lo que decía,
mientras que Mariano Rajoy seguía en su línea, solo cambiada cuando Sánchez le
insultó.
Pedro Sánchez reivindicó lo
hecho por Zapatero durante su mandato, palabras que dejaron estupefactos a la
mayoría de los españoles.
Con la actitud que Pedro
Sánchez tuvo ayer, contentó a los más exaltados de los suyos, quizás recuperó a
alguno de los que tenían decidido apoyar a Podemos, pero lo que es seguro, es
que muchos de los más moderados reprueban su comportamiento y hasta es seguro
que le retiren su confianza.
Pedro Sánchez llegó herido
al debate, sale de él fallecido y el domingo le darán tierra. Ya solo cabe
decir en Ferraz “Pedro ha muerto, viva Susana”.
