Lo que ocurra el 21-D en
Cataluña puede marcar el futuro de Mariano Rajoy en la política, su apresurada
e incomprensible convocatoria electoral sin haber hecho limpieza previa y
destruido la maquinaria separatista, le hacen el único responsable de lo que
suceda en estas elecciones.
Pocos dudan, que la cita
electoral de dentro de tres días decidirá en gran parte, la estabilidad en
todos los sentidos de España a medio plazo. Por ello, que a estas alturas la
casi totalidad de encuestas afirmen, que aunque ocurriese el improbable
“milagro” de la victoria de la jerezana Arrimadas, no tendría casi ninguna
posibilidad de gobernar, es muy preocupante.
Las empresas demoscópicas nos
dicen, que hay una igualdad enorme entre separatistas y constitucionalistas,
pero esta afirmación tiene trampa, pues meten al PSC en el saco constitucional
y a los comunes podemitas no los meten en el saco de quienes pretenden
destruirnos.
Las dos bisagras van a ser,
el PSC y la sucursal catalana de Podemos, partidos que en ningún caso apoyarían
a un presidente constitucionalista, por lo tanto, la decisión que en su día
tomó Rajoy convocando elecciones puede traducirse en un auténtico batacazo.
Incluso Rivera reconoce ya,
que Inés lo tiene casi imposible para ser presidenta aunque gane, por ello,
quienes recurren a eso de “la victoria moral” caen en el más absoluto
patetismo, por muy histórico que pudiese ser un triunfo que no serviría para
nada.
La posibilidad real de que gobiernen
ERC, PSC y los comunes podemitas, no arreglaría nada, y solo serviría para
alargar más la crisis catalana con un alto coste social y económico para los
catalanes.
Con ERC al frente, el
tripartito de izquierdas seguiría incumpliendo sentencias judiciales, envenenando
a los niños en los colegios, TV3 y resto de medios públicos continuarían
intoxicando a la población, en definitiva, se seguirían pisoteando a diario los
derechos y las libertades de la mayoría de los catalanes. Y eso de que el PSC
no lo toleraría, mentira, en el anterior y catastrófico tripartito el PSC
triplicó las multas a quienes rotulaban sus negocios en español, algunos no
tenemos amnesia.
Si ocurre lo que todos
vaticinan, Mariano Rajoy debería convocar elecciones generales y someterse a una
cuestión de confianza ante los españoles, pues errores de bulto como este merecen
tener un castigo.
