Hace pocos días, Santiago
Abascal (Vox), se presentó en las calles de Gerona para, en compañía de muchos
españoles, retirar de las calles, del espacio público, propaganda separatista.
Como era de esperar, casi ninguno de los principales medios de comunicación se
hicieron eco de la noticia, solo unos pocos de los aún no colonizados por el
“Frente Popular” lo hicieron. El sistema corrupto que padecemos parece empeñado
en impedir, que Vox y sus ideas, entren en las instituciones, por ello,
silencian todo lo que hace para que los ciudadanos ni se lo planteen como
opción de voto, aunque reconozco, que por el buen trabajo que están haciendo,
los españoles lo van a meter en el futuro parlamento, pues es de justicia que
quienes proponen cosas distintas a los demás, cosas con las que cada vez más
españoles coinciden, puedan expresarlas con su valentía habitual en un Congreso
de los Diputados plagado de hispanófobos, traidores y cobardes.
A las pocas horas de que
Abascal lo hiciera, el oportunista de Albert Rivera (Ciudadanos) se apresuró a
hacer lo mismo, eso sí, rodeado de periodistas de unos medios que son propiedad
del poder financiero, de ese poder que pretende llevar a Rivera a La Moncloa.
Mientras Abascal lo hizo por patriotismo, Rivera solo buscaba la foto, aunque
por lo menos lo hizo, algo que es mejor que la postura tomada por Pablo Casado.
Al presidente del Partido
Popular no se le ocurrió otra cosa, que criticar a sus oponentes, supongo que
porque lo dejaron en fuera de juego, supongo que porque no se le ocurrió a él
antes. O Pablo Casado se pone las pilas, o lo tiene muy crudo, Abascal por su
derecha y Rivera por su izquierda, pueden dejar a su partido en la UVI tras las
próximas elecciones.
Casado no puede seguir
alabando la gestión de Mariano Rajoy, como lo hizo en compañía de Núñez Feijoo,
el debería llevar a cabo su proyecto en vez de alabar lo hecho por quien ha
destrozado al Partido Popular y con sus errores ha dejado España en manos del
destructivo Sánchez.
