Tengo que reconocer que me
he quedado perplejo ante la actitud empleada por Rita Maestre ante los medios,
tras conocer el brillante y certero escrito de la representante del Ministerio
Público oponiéndose a su recurso.
Rita Maestre, hizo el papel
de una chica virtuosa que “no ha roto un plato en su vida” y se mostró como
víctima de las contundentes afirmaciones de la Fiscal. Conociendo en
profundidad a la actual portavoz del ayuntamiento de Madrid, podemos calificar
como obsceno el papel que desempeñó. Vamos, que iba de Santa Rita.
La que en compañía de
otros, profanó la Capilla de la Universidad en plena misa, amenazando e
insultando a los presentes, llevando los torsos desnudos y rotulados con
palabras como: violenta, bollera, puta, libre, lesbiana; los que gritaban
frases como “arderéis como en el 36” o “contra el Vaticano, poder clitoriano” o
“menos rosarios y mas almejas”, esa misma, nos dice ahora que no pretendía
ofender a nadie, e incluso que cuando rodearon el altar, llamado así porque
para los católicos allí está el Altísimo, afirma que no albergaban ninguna
intención de profanar.
Es evidente, que Rita y su
banda, pretendían imponer sus ideas y sus pretensiones por la fuerza atacando a
quienes no les habían atacado, y resulta un ejercicio de sumo cinismo pretender
amparar sus reprobables actos en el ejercicio de la libertad de expresión.
En cualquier país de
nuestro entorno, Rita Maestre, estaría inhabilitada de por vida para ocupar
cargo público, en cambio, en nuestro país, sigue como portavoz del ayuntamiento
de la capital del Reino, eso sí, gracias al PSOE. Alguien que conozco diría que
nuestra sociedad va “de culo y sin frenos”.
