Me da la impresión de que
nos están engañando. Me da la impresión de que Pedro Sánchez y Albert Rivera lo
único que pretenden es ganar votos de cara a unas nuevas elecciones.
El anuncio de ayer, por
parte de Pedro Sánchez, de que el acuerdo con Ciudadanos es seguro, al mismo
tiempo que seguía negociando con “las fuerzas del mal”, lo que nos indica, es
simplemente que todo es una pantomima, ya que la cuadratura del círculo es
imposible.
Pretender llegar a un
acuerdo a la vez, con Podemos y con Ciudadanos, cuando por ejemplo, en materia
económica son programas opuestos, es faltarle al respeto a la ciudadanía.
Rivera presentó ayer una
iniciativa para reformar la Constitución en los primeros 100 días, lo que fue
aceptado por el PSOE. Que quede claro, que eso no es un pacto de gobierno, un
pacto para gobernar es algo mucho más complejo.
Ciudadanos ha propuesto,
suprimir aforamientos, limitar a ocho años los mandatos del presidente,
despolitizar la Justicia, facilitar la iniciativa legislativa popular y
suprimir las diputaciones, solo propone lo que sus asesores le han dicho que
tiene amplio apoyo popular para así arañar votos de cara a unas hipotéticas
nuevas elecciones.
Lo que parecen olvidar PSOE
y Cs es, que las reformas constitucionales requieren los tres quintos del
Congreso y del Senado, y que sin el apoyo del PP todo esto se convierte en una
pantomima.
A Sánchez se le acaba el
tiempo, pocas propuestas se han concretado y necesita someter el acuerdo a sus
bases. Todo está instalado en el ámbito del absurdo.
Aquí todos están de
campaña, menos el PP que parece estar en la inopia, Pedro Sánchez parece buscar
una derrota táctica de la que salga reforzado de cara a unos nuevos comicios, y
Rivera intenta parecer el más, moderado y razonable, de los candidatos, aún a
sabiendas de que la mitad de sus propuestas son un vulgar plagio de las que
defendió y defiende en la actualidad UPyD, un partido que todos daban por
muerto y que por momentos parece resurgir.
