Lo que acaba de ocurrir se resume en una frase muy simple, una persona indigna llegó a la presidencia gracias a que les compró los votos a quienes pretenden romper nuestra nación, el pago, amnistiarles y dejar así impunes los gravísimos delitos que cometieron, posiblemente, el mayor acto de corrupción de toda la democracia. Mientras que los españoles estamos obligados a cumplir las leyes y si no lo hacemos, cae sobre nosotros todo el peso de la ley, los delincuentes y criminales que necesita Sánchez para mantenerse en el poder, no tienen que cumplir las leyes, porque saben que nuestro amoral dictadorzuelo les amnistiará. Lo nunca visto en un país democrático, auténtico escándalo de Occidente.
Con la amnistía se ataca y se menoscaba la dignidad de los españoles como ciudadanos, se les envía el mensaje de que no son iguales que los políticos, se les insulta y se les dice que son de una clase inferior. El Congreso que preside la corrupta Armengol, convierte a los políticos, siempre que sean de izquierda o separatistas, en una casta privilegiada e impune.
Sánchez, ha vendido nuestra soberanía. Sánchez es una marioneta en manos de nuestro enemigo del sur, Mohamed VI y de Puigdemont, nuestro Gobierno lo preside un monarca extranjero y un prófugo traidor desde Bélgica, ambos son los que deciden nuestro destino.
La ley de amnistía pisotea la igualdad de los ciudadanos y patea la dignidad de los españoles, pero llegará muy pronto el día, más pronto que tarde, en que España recobre su unidad, los españoles vuelvan a recuperar la libertad, la igualdad y la dignidad que nos han robado y en el que los acusados se sienten en el banquillo y los criminales vivan entre rejas y no sentados en un escaño.
Ahora le toca mover ficha al PP y a su mayoría absoluta del Senado. Feijóo debe dar orden a los suyos de paralizar y no tramitar la ley, deben ignorar ese plazo de dos meses establecido. Alguien dijo que los malos siempre ganan si los buenos no hacen nada. Tenemos un Gobierno que se salta la legalidad a su antojo, nos va a decir ahora Feijóo que él cumple escrupulosamente la ley, anda ya, deja de camuflar vuestra cobardía.