Pedro Sánchez y Pablo
Iglesias, acaban de llegar a un acuerdo de gobierno. En ese acuerdo, el líder
de Podemos, el comunista bolivariano, Pablo Iglesias, sería vicepresidente del
Gobierno de esa España que tanto odia. El PSOE se abraza al comunismo
bolivariano, a los aliados de un golpe de Estado, en mitad de un golpe de
Estado. Sánchez será responsable de cada daño que se produzca a la convivencia
y al orden constitucional.
Este acuerdo, que puede
reeditar ese Frente Popular que provocó con sus crímenes nuestra guerra civil,
se produce poco después de que los tribunales de la Unión Europea, condenen y
equiparen el comunismo al nazismo por sus crímenes.
PSOE y Unidas Podemos, suman
solo 155 escaños de los 176 necesarios para sacar adelante la investidura de
Sánchez. Por lo visto, pretenden que los restos de Ciudadanos, sus 10 escaños,
se sumen a los de PNV, Más País, BNG, PRC y/o Teruel Existe, para hacerla
realidad en la primera votación y no tener que recurrir a los partidos
golpistas, esos que seguro le prestarían su apoyo para liquidar nuestra nación.
Si Ciudadanos accediese a semejante proposición, en la memoria de los
españoles, su desaparición se asociaría a la palabra traición, que ellos elijan
la mejor manera de morir, con honra o sin ella.
Si llega a buen término lo
que se propone Sánchez, ya sabemos, ruina económica y desempleo desbocado, sumado
a los ataques de los amigos Iglesias, esos que pretenden romper la unidad
nacional, acabar con la monarquía, y tumbar la Constitución, además de acabar
con nuestra soberanía nacional, nuestros derechos y nuestras libertades.
