Manuel Cruz, presidente del
Senado, se ha atrevido a sugerir al Tribunal Supremo, que debe absolver a los
políticos independentistas juzgados por el golpe que intentaron perpetrar, y lo
hizo, con el peregrino argumento de que así “se conseguiría la reconciliación y
se evitarían males mayores”. Cruz debería dimitir por sus inaceptables e
ilegítimas presiones al TS, sustentadas además en la falacia de que la cesión
arreglaría el problema, cuando lo agravaría.
En el PSOE piensan lo que les
interesa, que en Cataluña hay un simple problema de convivencia, cuando en
realidad lo que hay es un intento totalitario de segregación de todos aquellos
que no comulgan con el independentismo, por cierto, la mayoría de los
catalanes.
Manuel Cruz, es partidario de
saltarse la independencia de los tribunales y al Estado de Derecho para no
cabrear a quienes quieren destruir nuestra Nación. Quiera o no quiera el PSOE,
gobierna España y debe afrontar sus responsabilidades, y por supuesto, aplicar
la ley.
Para el indigno presidente
del Senado, para combatir el crimen, lo mejor es tener contentos a los
criminales, a sus cómplices y a sus simpatizantes. Estamos ante la fracasada
técnica del apaciguamiento, esa que nunca funcionó y sirvió para darle todo a
los desleales.
Sánchez y los suyos,
presionan al TS para que absuelva a los golpistas, y si no funcionan sus
presiones, tiene preparado el indulto, algo que de producirse, debería provocar
la mayor movilización de la España decente de nuestra historia.
En pocos días hemos
comprobado, que Batet y Cruz, son dos simples “sicarios” al servicio de los
objetivos de Pedro Sánchez, y que por supuesto, ni sirven al Estado ni a los
españoles.
