Tras la corrupción
generalizada perpetrada por el PSOE en la Junta de Andalucía durante décadas,
el caso de la familia Pujol-Ferrusola es probablemente el más escandaloso, el
que más indigna a esa gran parte de la ciudadanía española que cumplimos las
leyes.
El juicio contra este clan
tendrá lugar también en otoño, por lo que probablemente coincida con la
sentencia contra los golpistas catalanes, por ello, no es nada arriesgado
afirmar que nos espera un otoño, catalán y caliente, explosivo.
Allá por 2014, Jordi Pujol,
confesó ante los medios, que su familia había ocultado una fortuna en el
extranjero durante 32 años, dinero que, según él, había heredado de su padre,
extremo que nunca ha sido capaz de demostrar. También nos dijo, que en 2012
había regularizado la situación con Hacienda. La investigación tiene muy claro,
que la fortuna amasada por esta familia mafiosa que reinó en Cataluña durante
demasiado tiempo, procede del cobro de comisiones ilegales.
Pese a que se acusa a todo el
clan de delitos muy graves, blanqueo de capitales y fraude fiscal, solo el hijo
mayor paso por la cárcel durante ocho meses en 2017. Lo cierto es que, durante
estos cinco años, los Pujol han seguido moviendo el dinero robado con total
impunidad, y en numerosas ocasiones, han amenazado al Estado con “tirar de la
manta”, pues los Pujol afirman tener un dosier que de sacarlo a luz haría
temblar al sistema.
Jordi Pujol, fue el que puso
en marcha todo lo que ahora ha estallado en Cataluña, por ello, mucho me temo,
que el gobierno de España, se supone que, presidido por Pedro Sánchez, pueda
incluir la impunidad de los Pujol en sus negociaciones con los partidos
golpistas para así conseguir sus apoyos.
