Ocurre todos los años, y por
lo visto, todos los años le pilla por sorpresa a la administración andaluza el
gran incremento que se produce en las urgencias de los hospitales de la
comunidad con la llegada del invierno, de nuevo, este año la situación es
intolerable.
Hay tal falta de camas, que
los pacientes deben esperar horas antes de poder ingresar, pero los listillos
de la Junta han creado el nuevo concepto de las “áreas de sillones”, en las que
los enfermos esperan durante horas o días, apiñados en sillones en condiciones
indignas, el ingreso o el alta.
Pero es que no es solo eso, la
población de Sevilla “de hecho” ha aumentado y en la actualidad hay menos
ambulancias que hace años para atender las urgencias a domicilio, y de las
pocas que hay, algunas están paradas por falta de personal.
La gestión de la Sanidad en
esta tierra es un auténtico desastre, en los hospitales andaluces las
plantillas de médicos en el área de urgencias, está tan ajustada, que hace que
cada facultativo tenga que asumir una carga asistencial inasumible, lo que
conlleva el consiguiente deterioro de la calidad del servicio básico que prestan.
En Sevilla, a los médicos de
urgencias les han amenazado directamente los directores de los hospitales para
que no hagan públicas sus quejas por la situación de escasez de personal, algo
que no sucedería en cualquier democracia de nuestro entornoc
No se puede asumir como
normal el sufrimiento que se le infringe a los enfermos al tener que esperar
muchas horas hasta conocer los resultados de una analítica o un diagnóstico de
su dolencia, las urgencias deben ser mucho más ágiles y dinámicas.
Ahora, a la caótica situación
vivida esta Navidad, se une la epidemia de gripe, a los interesados en el tema
les pediría se pasarán por las urgencias de cualquier hospital sevillano, esto
se parece más a Burkina Faso o a Marruecos, que a Madrid o a Navarra, entre los
españoles cada vez hay más desigualdad en todos los aspectos, y todo gracias al
siniestro y ruinoso, Estado autonómico.
Si esto sigue adelante, es
simplemente por el excelente personal sanitario de Andalucía, que pese a los
nefastos gestores políticos mantienen el servicio.
