Si fuese ciudadano de una de esas democracias serias del primer mundo, sería el primero en decir que no está bien fijar el domicilio fuera de tu país solo por el hecho de pagar menos impuestos, pero ese no es el caso de España.
Aquí se pagan tantos impuestos, que se pueden considerar confiscatorios. A España se la puede denominar como infierno fiscal, y del infierno huye el que puede, y desgraciadamente, no recibimos servicios públicos de calidad a cambio, ya que una parte importante de lo recaudado va a otra cosa muy distinta.
Porqué tenemos que estar de acuerdo en pagar todas las estructuras administrativas improductivas, nacionales y autonómicas, destinadas a que los partidos coloquen a los suyos; porqué tenemos que estar de acuerdo en pagar los miles de chiringuitos creados por la izquierda para desarrollar sus políticas ideológicas, en definitiva, porqué tenemos que aceptar pagar con nuestros impuestos a esa legión de políticos y enchufados, eso es lo que sobra. Los partidos políticos llevan demasiado tiempo parasitando la sociedad, ya está bien.
En estos tiempos, un youtuber, un diseñador gráfico, un especialista en marketing digital, teletrabaja y puede fijar su residencia donde le apetezca, o donde pague menos impuestos, y le pese a quien le pese, eso no es ilegal.
Produce sonrojo escuchar en las TV a políticos y supuestos periodistas criticando a estos jóvenes, precisamente esos que están, unos subvencionados, y otros, con el coche oficial en la puerta.