El Hospital de Emergencias Enfermera Isabel Zendal, en donde se atiende a enfermos Covid, está sufriendo sabotajes diarios. Cables desenchufados, sistemas de ventilación desconectados, tuberías atrancadas, roturas en puertas, interruptores partidos y hasta algún cable cortado. Estas insólitas averías, provocadas en un recinto recién estrenado, están afectando al desarrollo del trabajo de los profesionales e incluso ponen en serio riesgo la vida de los enfermos, habiéndose producido hurtos en taquillas y otros extraños robos, de piezas y dispositivos, empleados para la atención de los pacientes enfermos con coronavirus.
Esa izquierda a la que le molestó mucho que se inaugurara este hospital y realizó vergonzosas movilizaciones, ahora saca su cara más canalla y se dedica al sabotaje poniendo en peligro las vidas de los enfermos. Ante esta tesitura, el hospital ha aumentado la seguridad notablemente, para que protejan a los casi 600 enfermos ingresados.
Mientras eso ocurre en Madrid, en Sevilla, la Junta de Andalucía pone en funcionamiento y en tiempo record, el antiguo Hospital Militar, unas instalaciones otrora excelentes, que la Junta socialista dejó abandonadas y permitió que fueran saqueadas. Esos 74 millones de euros que ha costado la obra, sin contar con los equipamientos, habría que pasárselo al cobro al PSOE de Andalucía, esos que se dedicaron durante casi cuatro décadas de desgobierno, a saquear las arcas públicas con su corrupción.
Son ruines y mezquinos, no tienen vergüenza ni la conocieron.