Pocas veces se le ha notado tanto a un político lo que pretendía al acudir a un programa de TV de máxima audiencia. El presidente andaluz ha aprovechado al máximo su presencia para transmitir eso que el llama, moderación y centralidad, para decir que pactaría antes con ese PSOE de Felipe González del que ya no quedan ni los rescoldos que con VOX y de mostrar su admiración por el presidente del gobierno más nefasto del Partido Popular, por Mariano Rajoy, ese que pudo cambiar todo lo que destrozó Zapatero, no lo hizo, y le dejó a Sánchez todo preparado para proseguir la obra destructiva de su antecesor.
También pretendió llegar al corazón de sus potenciales votantes con menciones a su insomnio, a temas familiares o a sus lágrimas recientes en actos oficiales. En definitiva, siguió al pie de la letra su predeterminado guion. No cabe duda de que a muchos habrá cautivado, pero otros muchos le han visto el plumero desde el comienzo del programa.
Es evidente que Moreno Bonilla aspira a suceder al débil Feijóo y ve en Ayuso a su rival, por ello, ayer intentó dejar claras sus diferencias con la madrileña ¿Pero a quien quiere engañar? Quisiera recordar que él lleva en su solapa en numerosas ocasiones el mismo pin que lleva el canalla de Sánchez, me refiero el de la Agenda 2030 y eso deja muy claro que este personaje no solo no es quien va a solucionar los problemas de los andaluces, es que, además, defiende lo que nos va a perjudicar enormemente a todos. Moreno Bonilla es más de lo mismo y no es la solución de nada.
Un individuo que defiende agendas ideológicas que son herramientas “globalistas y totalitarias” que destruyen nuestra soberanía, nuestra economía y nuestra industria, y que liquida el sector rural, tan importante en Andalucía, con el Pacto Verde Europeo, no puede pretender engañarnos de esa manera.
Él es simplemente un político que hace seguidismo de muchas de las políticas socialistas, que no ha sido capaz de recuperar esos servicios públicos esenciales que los socialistas dejaron bajo mínimos, que no despidió ni a uno solo de las legiones de enchufados del PSOE y que encima los hizo fijos, incluso a la señora de Espadas, la del Word Perfect. Incluso se ha hecho más andalucista que hasta Rojas Marcos para rebanar todos los votos que pueda. Una auténtica vergüenza.
Y si hablamos de Moreno Bonilla en relación a la inmigración ilegal, apaga y vámonos, nunca olvidaremos aquella vez que hablando de los menas dijo que tenía “el corazón asín de grande” para acogerlos, en cambio, cuando alguno de ellos viola a una “joven andaluza” no dice ni pío. Es evidente, que él también es responsable y cómplice de la lenta invasión que acabará con nuestra civilización.
En definitiva, ayer se nos vendió el que solo es un político mediocre, cobarde y entregado a gran parte de los postulados socialistas, que no ofrece ningún tipo de soluciones ni a los problemas de nuestros jóvenes ni a los nuestros.
No tiene futuro más allá de Despeñaperros
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