Vox ha presentado en el Congreso la proposición de ley para ilegalizar a los partidos separatistas. La iniciativa de los de Abascal no ha salido adelante, como estaba previsto, pero lo más indignante, es que el Partido Popular se ha abstenido, aunque tiene antecedentes.
Por lo visto, para los de Casado, los que no solo niegan la indisoluble unidad de la nación española, si no que trabajan a diario para destruirla, deben seguir siendo legales y financiados por el sistema. Algo parecido protagonizó el Partido Popular en 2012, precisamente cuando UPyD llevó al Congreso la iniciativa de ilegalizar a Bildu. Los de Rosa Díez, aportaron 25 pruebas indiciarias que evidenciaban los vínculos con ETA y justificaban asesinar a quienes no compartían sus ideas. No obstante, el PP de entonces tampoco estuvo contra esos criminales, esos enemigos de España y de nuestra democracia.
Acusan a Vox de querer ilegalizar ideas, y lo hacen precisamente, los que trajeron la Ley de Memoria Histórica, y ahora pretenden aprobar la totalitaria Ley de Memoria Democrática, esa que pretende acabar con la libertad de expresión, de ideología o pensamiento, y de asociación.
Nuestros diputados, para serlo, juraron o prometieron, defender y hacer guardar la Constitución, es decir, juraron o prometieron defender la indisoluble unidad de la nación española, patria común e indivisible de todos los españoles. Tras quedar demostrado a lo largo de los años a lo que se dedican los partidos separatistas, desde mi punto de vista, no apoyar la iniciativa de Vox es incumplir el juramento que hicieron.