Intuyo
lo que quería decir nuestro Ministro de Educación, José Ignacio
Wert, cuando utilizó el término “españolizar” para referirse a
las medidas a tomar en Cataluña, para evitar que los centros de
enseñanza sean fábricas de independentistas, que es lo que sucede
actualmente.
Considero
el término empleado por Wert como muy desafortunado, máxime cuando
proviene de un miembro de un gobierno que dispone de mayoría
absoluta y podría actuar de inmediato para imponer la legalidad
constitucional. Parece que optan por hacer declaraciones
grandilocuentes sabedores de que van a obtener portadas en los
medios.
Todos
saben, que el problema ya no solo se circunscribe en garantizar el
bilingüísmo, el problema es la competencia de Educación en su
totalidad.
El
problema que tiene este Gobierno, es que los ciudadanos españoles
empezamos a estar hartos de lo que ocurre en Cataluña y de la
inacción de los que tienen la responsabilidad de hacer cumplir las
leyes. ¡Sr. Rajoy! Menos palabras y mas hechos.
Cuando
un gobierno autonómico como el catalán, está instalado en la
perenne rebeldía, la única salida que le queda al Estado, es cerrar
el grifo de la financiación, retirarle las competencias
correspondientes, y si con eso no es suficiente, suspender e
intervenir la autonomía. Y si no lo hace el Gobierno central, es
sencillamente porque le faltan coj…, así de claro, y perdón por
la expresión.
Hablar
de españolizar es erróneo, bastaría con que digera en público un
miembro del Gobierno, de una puñetera vez, que el gobierno catalán
falsea e inventa la asignatura de historia que se imparte en esa
comunidad con la finalidad inocular el odio a todo lo que huela a
España en los jóvenes catalanes, y que a partir de ahora eso no va
a seguir sucediendo. Eso lo diría un Gobierno valiente, un Gobierno
responsable que cumple con su obligación. Por el contrario, la
desafortunada declaración de Wert, lo que hace, es amagar y no
pegar, aumentando el actual clima de tensión existente.
Wert
dice lo de españolizar pero no detalla en que consiste su plan, si
es que lo tienen; la derecha española como siempre, presa de sus
complejos.
Menudo
ejemplo le han dado, a nuestro Gobierno, los miles de catalanes que
hoy se han concentrado en la Plaza de Cataluña, orgullosos de ser
españoles y catalanes. Aunque solo fuese por estos ciudadanos, el
Gobierno debería actuar con prontitud y con energía para que
recuperasen sus derechos constitucionales, unos derechos pisoteados a
diario por el independentismo totalitario y liberticida que impera en
Cataluña.