Este criminal Gobierno que padecemos tiene tiempo y dinero para lo que le interesa, que generalmente es para revivir odios entre españoles o para diseñar un futuro distópico que sufrirán nuestros descendientes.
Sánchez ha dispuesto de 6 meses para hacer un concurso, presupuesto y proyecto para destruir esculturas del Valle de los Caídos y transformarlo en un templo masónico. El proyecto ganador del concurso convocado por el Gobierno propone demoler la escalinata y crear un gran espacio de acceso a la basílica, eliminando también la piedad, las virtudes y los cuatro evangelistas de la Cruz. Una reforma que cuenta con un presupuesto de 30 millones de euros para como ellos lo llaman «resignificar» el Valle de los Caídos, es decir, para cargárselo convirtiéndolo en otra cosa distinta.
Pero no le echemos toda la culpa a los malos, pues si hoy la Cruz del Valle está amenazada por quienes la odian, no es sólo por su fanatismo, sino por la tibieza de quienes deberían defender la Verdad y la Reconciliación de los españoles y no han querido. Un claro ejemplo de ello ha sido la pertinaz negativa de Ayuso en negarse a declarar el Valle de los Caídos como Bien de Interés Cultural. Ella podría haberlo evitado, pero con su negativa se convierte en cómplice. Ya lo dijo nuestro héroe, Blas de Lezo, “Una nación no se pierde porque unos la ataquen, sino porque quienes la aman no la defienden”.
De nuevo, como ocurre en casi todo, VOX ha sido el único partido político que ha dicho con claridad que todo lo que derribe Sánchez lo levantará de nuevo, desde la economía hasta las cruces.
Soy de los que piensan que Sánchez aguantará hasta el último minuto de la actual legislatura, mientras, seguirá haciendo todo el daño que pueda. Pero su espera puede estar muy justificada para sus intereses personales, convendría analizar lo que ayer conocimos, que la población residente en España se sitúa en máximos históricos al alcanzar los 49.442.844 personas, según la Estadística Continua de Población del Instituto Nacional de Estadística (INE).
Este desdichado Gobierno está regalando la nacionalidad española a 100.000 extranjeros al trimestre, de esa manera, la izquierda se garantiza el voto de un millón de nuevos “españoles” para 2027, todo un fraude electoral. Solo quienes proceden de hispanoamérica y vienen huyendo del socialismo no les votarán.
Sánchez tiene un plan para las generales de 2027, entre el recuento fraudulento de votos de “su” INDRA, el fraude en un voto por correo sin custodia garantizada y el voto inmigrante, principalmente de origen islámico, alberga aún esperanzas de seguir en La Moncloa.
Esta pesadilla acabará algún día, ya que lo único que podemos hacer es vivir con la esperanza de que es posible un país mejor