En Venezuela, se estima que
ya hay cerca de medio millón de personas cuyas vidas corren serio peligro por
la falta de alimentos y medicinas. Por ello, es primordial desalojar del poder
a Nicolás Maduro, último tirano del chavismo.
Mientras Maduro siga en el
poder, resulta imposible que se puedan realizar elecciones limpias, por ello,
cuando el socialismo y el comunismo internacional, todos ellos disfrazados de
“progres”, siguen pidiéndole a Maduro que las convoque, lo que en realidad
pretenden es blanquear la imagen de un genocida, a sabiendas de que el
“pucherazo” estaría garantizado, al no existir la más mínima posibilidad de que
esos comicios fueran limpios.
Resulta escandaloso, que la
comunidad internacional siga sin tomar medidas para proteger a los venezolanos
del genocidio, los crímenes de guerra, la depuración étnica, y los crímenes de
lesa humanidad. Confío en que los dirigentes chavistas terminen sentados en el
banquillo de un tribunal internacional para responder de sus abyectos crímenes.
Mientras el ejército
venezolano siga a poyando a Maduro, mientras sus generales sigan trincando del
narcotráfico, la única posibilidad de cambio pasa por una intervención militar
apoyada por la OEA y la ONU. Maduro dispone además de cerca de cincuenta mil
cubanos, quienes han sido los principales responsables de la represión y la
tortura desplegadas. En el pasado siglo, el comunismo acabó con la vida de 130
millones de seres humanos, en el siglo XXI vemos, como da sus últimos y
criminales coletazos.
La situación es dantesca,
caravanas de ayuda humanitaria compuesta de alimentos y medicinas, bloqueadas
en la frontera mientras el pueblo venezolano se muere de hambre y enfermedades.
Supongo que, tarde o temprano, alguien tendrá que actuar.
