Nuestras calles han dejado de
ser monopolio de los partidos anticonstitucionales y separatistas, la España
silenciosa cogió ayer su bandera y se lanzó a la calle en Madrid, la sociedad
española ha despertado harta de tanta traición, de tantas mentiras.
Pese a la simulación de
ruptura de Sánchez con los golpistas catalanes, con el fin de desactivar la
convocatoria, cientos de miles de españoles protagonizaron una multitudinaria
concentración sabedores de que sin el pacto con el golpismo catalán, Sánchez
tendría que irse de La Moncloa, que todo era una mentira más del traidor que
padecemos como presidente, de un tipo que utiliza la mentira como una opción
lícita.
Sobre el número de
asistentes, ocurrió lo de siempre, la Delegación del Gobierno dio la ridícula
cifra de 45.000, al igual que esa mayoría de medios de comunicación que
claramente apuestan por la liquidación de España y apoyan cada vez más
claramente por ese Frente Popular de socialistas, comunistas y separatistas que
mantiene a Sánchez en el poder. Pese a que desde días antes tildaron a todo
aquel que asistiera, de facha y de extremista, la asistencia fue masiva y miles
de españoles apoyaron esta patriótica concentración.
La deriva anticonstitucional
de este Gobierno ha provocado hasta una especie de rebelión interna en el PSOE,
muchos de sus líderes históricos, muchos de sus prohombres, han dado la voz de
alerta, sabedores de que o acaban con él o él acaba con el PSOE.
Los españoles de bien, se
manifestaron ayer, por la unidad de nuestra Nación, por el restablecimiento del
orden constitucional, por la convocatoria de elecciones, y también, para apoyar
a esa élite de los magistrados españoles del Tribunal Supremo que van a juzgar
a los golpistas “amigos” de Sánchez.
La concentración contó con el
apoyo del Partido Popular, Ciudadanos, VOX, UPYD, Partido Aragonés, UPN, Foro
Asturias y gran cantidad de organizaciones. Lo peor, el comportamiento de
Rivera y los suyos, haciendo filigranas para no aparecer en las fotos junto a
Abascal, y por supuesto, la ausencia de Inés Arrimadas, esa que no falta a las
citas con “gentuza” como Évole, y sin olvidarnos lo incómodo que se le veía a Manuel Valls.
Los que tenemos claro que
España es una patria de ciudadanos libres e iguales, y que la unidad nacional
no se negocia, le dimos ayer a Sánchez el primer aviso.
