Venezuela es una nación hermana que vive momentos cruciales para su futuro. El pueblo venezolano lleva cerca de 25 años bajo una cruel narco dictadura socialista que vulnera a diario los derechos humanos, y que para mantenerse en el poder utiliza por norma, la violencia, el terror y el fraude electoral.
Los españoles tenemos que ver con sonrojo como un expresidente español, el socialista, José Luis Rodríguez Zapatero, actúa a nivel internacional como embajador del dictador bolivariano y con su presencia en estas fraudulentas elecciones avala la estafa electoral a un pueblo, el venezolano, que ya lleva demasiado tiempo viendo como una banda de criminales les ha robado el pasado, les roba el presente y posiblemente, si la comunidad internacional no lo impide, les robará el futuro a sus hijos.
Hablamos de un país, que bien gestionado, debido a su potencial, sería uno de los países más ricos de América y que, por el contrario, la dictadura socialista, le ha chupado tanto la sangre, que si no estás con el dictador solo malvives. Pues bien, el gobierno de España, el que preside el canalla corrupto de Sánchez y sus despreciables socios, se cuidan muy mucho de condenar lo que allí ocurre, porque estoy seguro de que, los socialistas y los comunistas españoles, siguen la misma hoja de ruta y aspiran a lo mismo, quieren para España lo mismo que para Venezuela: opresión, dictadura y miseria. Para ellos en política todo vale para satisfacer sus deseos, que pasan por imponer su ideología por encima de nuestras libertades y aferrarse al poder como si fuesen garrapatas. La derecha española no puede admitir ni una sola lección de democracia de esos amigos de dictadores como Maduro, y no debe dejar de recordar que el verdadero socialismo es precisamente lo que los venezolanos llevan décadas padeciendo. Sí, esos que llevan décadas presentándose como los auténticos demócratas en España e identificando a la derecha con el fascismo.
Si Zapatero habla en los mítines del PSOE apoyando a Sánchez y a la vez apoya a Maduro, no hay que ser muy inteligente para pensar que el dictador Maduro y Sánchez comparten demasiadas cosas.
Por otra parte, los aliados de Sánchez han acudido también a apoyar a Maduro, el Partido Comunista de España, Podemos y Bildu han enviado a sus emisarios para blanquear un nuevo fraude electoral en Venezuela. Esto no es ninguna sorpresa, son los mismos antidemócratas que vienen apoyando a la dictadura comunista de Cuba y a otras dictaduras de extrema izquierda. Para ellos, un régimen de partido único sin libertades ni elecciones libres es algo legítimo sin son ellos los que ostentan el poder. Nunca han creído en la democracia, por eso se ponen del lado de tiranos como Nicolás Maduro.
Casi diez millones de venezolanos ya han abandonado su patria huyendo del socialismo y los que quedan dentro están enfurecidos, manifestándose en decenas de ciudades del país. En Venezuela se han empezado a ver hechos que recuerdan a la caída del comunismo en la Europa oriental, el derribo de estatuas de dictadores. En Venezuela ya están siendo derribadas estatuas de Hugo Chávez, el instaurador de esa dictadura socialista.
La primera estatua de Chávez ha sido derribada en la ciudad de Coro, en el estado Falcón; la segunda estatua de Chávez ha sido derribada en la ciudad de Calabozo, en el estado de Guárico; la tercera estatua ha sido derribada en La Guaira, en el estado del mismo nombre; la cuarta estatua derribada, en la ciudad de Mariara, en el estado de Carabobo; la quinta estatua de Hugo Chávez derribada, esta vez en Las Tejerías, estado Aragua; la sexta estatua de Hugo Chávez derribada, esta vez en el Urbanismo El Chorrito, en Los Teques, estado Miranda.
El pueblo venezolano está harto y ya no aguanta más, piden esa libertad que les robaron hace ya demasiado tiempo ¿Cuántos más venezolanos tienen que morir para que una fuerza militar auspiciada por la OEA, la ONU o cualquier otra organización internacional entre en Venezuela y libere a su pueblo?