Ayer fue un día en que,
Felipe VI y Felipe González, brillaron especialmente, nuestro rey por la
decisión que tomó con respecto a su hermana, y el ex presidente, por sus
palabras sobre Venezuela y por otras sobre la forma de proceder de Pedro
Sánchez.
Felipe VI tomó ayer la
decisión de revocar la atribución a Su Alteza Real la Infanta Doña Cristina de
la facultad de usar el título de Duquesa de Palma de Mallorca, su hermana,
quien utiliza esta distinción desde 1997 por decisión de su padre.
El rey ha tomado una
decisión, contundente pero muy necesaria, pues ya desde el 19 de junio del año
pasado, Cristina había sido apartada por completo de la agenda de la Casa Real.
El caso Noos ha propiciado que se produzca esta revocación nobiliaria sin
precedentes en la dinastía borbónica. Todo esto se produce a apenas unos días
de que la Audiencia de Palma dicte la previsible apertura de juicio oral contra
la Infanta.
Con esta decisión ha
quedado patente, que el rey ha hecho bandera de la regeneración institucional.
Esta decisión pone la guinda a un inmaculado año de reinado. Ya solo queda que
Cristina medite y decida renunciar a sus derechos sucesorios, algo a lo que
hasta ahora siempre se ha negado.
El otro Felipe que fue
noticia, fue Felipe González, quien tras su regreso de Venezuela habló muy
claro, declaró que “Maduro es el responsable de la catástrofe de Venezuela en
términos de seguridad, crisis social, económica y de libertades básicas, Venezuela
es un país destruido, y lo que ocurre no es un problema de izquierdas ni de
derechas”.
También aprovechó para
pedir a su partido, que los pactos que alcance el PSOE con Podemos tras las
últimas elecciones, municipales y autonómicas, sirvan para ofrecer
«coherencia y estabilidad» y no se cierren únicamente para ocupar
instituciones. Viendo lo que está ocurriendo en todo el país, estas palabras sonaron
a enmienda a la totalidad del camino que sigue el líder del PSOE.
Desde mi punto de vista,
decisiones y palabras sabias protagonizadas por nuestro Rey y por Felipe
González en una España donde cada vez abundan menos.

No vienen mal unas palabras y/o echos coherentes en estos días.