Moreno Bonilla (PP) mantiene en Andalucía un doble discurso, dice una cosa, pero luego hace otra. Ha sido el mejor alumno de Rajoy, que incumplió prácticamente todo su programa electoral pese a lograr mayoría absoluta. También resulta muy curioso que el PP tenga votantes que encajan mucho más con VOX, mientras que algunos de sus dirigentes parecen más cercanos al PSOE y esto en Andalucía es donde más claro se ve.
En Andalucía, los inmigrantes reciben alrededor de un tercio de las ayudas al alquiler, con cantidades que pueden llegar a los 500 euros. Además, la Junta financia con dinero público actividades relacionadas con el Ramadán. En los colegios andaluces se enseña árabe, algo que, en otras CCAA gobernadas por el PP, como Madrid o Murcia, se ha eliminado. Estas clases las imparten profesores enviados por Marruecos con la supuesta y claramente falsa idea de facilitar la integración, aunque en la práctica muchos consideran que provoca lo contrario, que no aprendan bien el español y se formen guetos. De hecho, el gasto en profesores de islam ha subido un 40%, mientras que el de religión católica ha bajado un 6%.
También Moreno Bonilla destina unos 100 millones de euros al año para atender a inmigrantes ilegales, algo que fomenta el llamado “efecto llamada”. Esto choca con que la inmigración ya es una de las principales preocupaciones de los andaluces, por encima incluso de temas compartidos y muy repetidos por PP y PSOE como el cambio climático o la violencia de género.
En educación, Moreno Bonilla, ha cosechado un muy deficiente, en lugar de centrarse en problemas como el abandono escolar o el bajo nivel en materias básicas, su gobierno ha impulsado el uso del habla andaluza en las aulas mediante acuerdos con entidades como la Fundación Rojas-Marcos. Moreno incluso ha llegado a decir que el andaluz es un idioma, algo que muchos expertos consideran incorrecto, ya que lo ven como un dialecto del español. Además, no hay un único andaluz, sino muchas formas de hablar según la zona.
En esta línea, se han promovido iniciativas para proteger las “hablas andaluzas”, e incluso se ha creado el Día de la Bandera Andaluza, algo que algunos ven como un paso hacia un cierto andalucismo institucional. Esto lleva a preguntarse si el PP andaluz está adoptando posturas más cercanas al nacionalismo, algo que a estas alturas se puede considerar como una traición a nuestra Nación.
De hecho, gracias al PP, se percibe un ligero aumento del sentimiento andalucista en las encuestas desde que gobierna Moreno. También ha habido gestos llamativos, como actos oficiales donde no estaba presente la bandera de España. En política nacional, Moreno ha defendido pactos del PP con partidos como PNV o JxCat, lo que resulta contradictorio para quienes critican el independentismo.
En temas sociales, el gobierno andaluz no ha impulsado medidas para reducir el aborto, cuyas cifras han aumentado, ni ha dado ayudas directas a la natalidad. Tampoco ha derogado leyes como la Ley Trans o la de Memoria Democrática, muy criticadas por ciertos sectores de la derecha social, esa que se suponía que defendía.
Por otro lado, este personaje destina millones de euros a cooperación internacional, incluyendo proyectos en Marruecos que algunos consideran un insulto ante las necesidades de Andalucía.
También se le critica el apoyo a políticas europeas como la Agenda 2030 o el Pacto Verde, que perjudican a sectores clave como la agricultura. Se menciona, por ejemplo, la eliminación de olivos para instalar placas solares, lo que podría afectar al empleo y al precio del aceite.
Moreno Bonilla, además, ha elogiado figuras como Felipe González, pese a su controvertido y corrupto, legado económico y político.
En cuanto a inmigración, se opone a la “prioridad nacional” que defiende VOX y que sus compañeros de otras CCAA han hecho suyas, afirmando que dar prioridad a los nacionales en ayudas sociales es injusto, una idea de los de Abascal que empieza a tener gran apoyo social.
Todo esto nos lleva, a que este domingo los andaluces solo votan dos opciones posibles, darle a Moreno Bonilla la mayoría absoluta para que siga con sus peligrosas políticas o que le obliguen a gobernar con VOX para que el interés de los andaluces y ese sentido común llamado “prioridad nacional” se impongan y todos salgamos beneficiados.