Pese a que Sánchez y Casado
tienen sus relaciones casi rotas, eso no impide que, una vez más, sus
respectivos partidos estén negociando la indecencia de siempre, se están
repartiendo los sillones para renovar el Consejo General del Poder Judicial.
El máximo órgano judicial,
seguirá siendo dependiente de los partidos políticos mayoritarios. Seguiremos
viendo el obsceno espectáculo de que quienes son nombrados por los partidos
políticos son los encargados de juzgar a los corruptos de ese partido al que le
debe el puesto, y luego en los mítines reclaman independencia judicial,
pandilla de farsantes.
Pero ayer ocurrió otro
espectáculo lamentable. Comparecencia de Susana Díaz en el Senado en la
Comisión de Investigación sobre la financiación de los partidos. El PP designó
a su portavoz, Luis Aznar, para interrogarla, y curiosamente, en vez de empezar
con el cuchillo entre los dientes y sin piedad, se dedicó a charlar
distendidamente con una experta en no responder. El resultado fue claro, la
presidenta andaluza ganó por goleada y salió viva de lo que podía haber sido
uno de sus momentos más difíciles.
No se puede permitir, que el
capo mayor de la mafia autonómica que más ha robado de Europa, se vaya de rositas
de la que podía haber sido la emboscada perfecta. El PP de nuevo, “blandyblue”
total.
