Ahora que se acercan las
elecciones autonómicas, los andaluces deberían conocer, que aquello que nos
anunció a primeros de año a bombo y platillo, Susana Díaz, y me refiero a la
Renta Mínima de Inserción Social, se ha con vertido en un fiasco, y sus
víctimas, esas 45.000 familias o personas sin ingresos,
esos andaluces, que ni siquiera tienen cubiertas sus necesidades más
elementales, están sufriendo un auténtico calvario.
La medida estrella de la
Junta de Andalucía para combatir la pobreza en todo el territorio autonómico,
ha estado desde el comienzo, pésimamente planteada, y gestionada tan mal, que
una vez puesta en marcha, la lentitud del proceso de tramitación y resolución
ha conseguido, que lo que tenía que durar dos meses, tras seis u ocho meses,
los necesitados que la solicitaron aún no la han cobrado. Incluso el Defensor
del Pueblo andaluz, ha intervenido y ha amonestado a la Junta.
Pero esto, no nos pilla por
sorpresa, pues el partido que nos gobierna a los andaluces ininterrumpidamente
desde la Transición, ha dado sobradas muestras de su ineptitud, para gobernar,
para gestionar sus competencias. La región que más fondos ha recibido de la UE,
de toda Europa, sigue estando a la cola en Sanidad, Educación, Servicios
Sociales, y todos aquellos servicios públicos considerados como básicos.
Siempre he mantenido, que
solo les está justificado votar al PSOE en Andalucía, a todos aquellos que
comen de los pesebres socialistas, al resto que les vota me resulta difícil
entenderlos, pues con su voto perjudican su presente, y el futuro de sus hijos.
Ya está bien de detraer fondos de lo más básico de los andaluces para tener
alimentados y contentos a quienes te votan fielmente cada cuatro años.
