Juanma Moreno, ya es de nuevo presidente de la Junta de Andalucía, ha tomado posesión tras la mayoría absoluta conseguida en las elecciones del pasado 19 de junio. Si su discurso lo hubiera oído cualquier europeo de esos que viven en democracias consolidadas, le hubiese encantado, pero ahí reside el problema, en que aquí, no solo no tenemos una democracia consolidada, si no que además, desde el poder, la izquierda y sus cómplices, todos ellos declarados enemigos de nuestra Nación, se dedican a demoler el Régimen democrático que surgió de la Transición. Si no llegas al poder con la determinación de combatirles ¿para qué llegas? ¿Solo para gestionar la economía?
Para Juanma Moreno, estabilidad política significa llevar a cabo una buena gestión, sobre todo económica y poco más, y por supuesto, ir de “colega” con el partido que rigió los destinos de Andalucía durante casi cuatro décadas y molestarle lo menos posible ¿Y cómo va a hacer eso? Pues simplemente no molestándole demasiado, no desmontando su red clientelar mafiosa, ni por supuesto, mandando al paro a su ejército de enchufados. Si a eso sumamos, que tampoco se atreverá a tocar todas las leyes ideológicas aprobadas por los socialistas, pues simplemente se parecerá al peor Rajoy, al de la mayoría absoluta desperdiciada, ese que prometió derogar todas las leyes ideológicas del PSOE e incumplió su palabra, al menos Juanma, en vez de decir que las derogará, ha dicho que las hace suyas, para regocijo de esa izquierda de la que muchos de sus miembros hasta le han votado. Para él, gobernar para todos, es eso, no molestar a nadie, ni a los golfos malvados que le precedieron.
Y repito, en lo económico, no dudo que mejoraremos, pero eso, ni es todo ni es lo más importante, al menos para mí.
Al salir de mi centro de salud una mujer se encontró con otra en la parada del bus y dijo con alegría que estaba de un mes y preparaba el aborto. Una señora mayor que iba a mi lado de piedra. El garante de la Constitución manseando en tablas.