La ministra de Justicia, Pilar LLop, va a pasar a la historia como la titular de Justicia que más ha incumplido su obligación de cumplir y hacer cumplir las leyes.
En el último mes ha protagonizado dos claros ejemplos de su dejadez de funciones. Por una parte, no ha movido ni un solo dedo para que en Cataluña se cumpla la sentencia del TSJC que marca que el 25% de las clases tienen que ser en español, y por otra, Pilar Llop, no ha hecho nada contra el «delito de odio» que ha tenido lugar en el País Vasco contra el hijo de Carlos Iturgaiz, Mikel, que la semana pasada fue rodeado, insultado e intimidado por un grupo de radicales de ideología proetarra en el barrio de Romo de Getxo.
La oposición debería pedir la inmediata comparecencia de esta señora en sede parlamentaria para que rinda cuentas del porqué se niega sistemáticamente a hacer cumplir la legalidad.
Por otra parte, resultan escandalosas las interferencias de Llop en el Tribunal Constitucional para evitar que este le dé la razón a la presidenta madrileña en su recurso contra el decreto energético del Gobierno, incluso se ha atrevido a afirmar que iba Ayuso a “tener que hacer muchas contorsiones» jurídicas para ganar el recurso que pretende presentar ante el Tribunal Constitucional”.
Quien se niega a trabajar para que cumpla la ley el gobierno rebelde catalán y vuelva a imperar en esa región española el Estado de Derecho y pretende “desjudicializar” el asunto, es decir, no hacer cumplir la Ley, que no se persigan los delitos o que no se cumplan la sentencias, no debería seguir siendo ni un minuto más la titular de Justicia.