La campaña de comunicación de la Agenda 2030 es la más cara de los últimos tiempos. Su rosco de colores está por todos sitios, resulta urgente y necesario desenmascararla para salvar nuestro futuro y nuestra libertad. Si consiguen sus 17 objetivos, 169 metas y 242 indicadores, nuestro futuro será muy negro.
Mariano Rajoy firmó para España este programa de la ONU en 2015. Desde entonces ha desplegado sus “políticas-palanca” a satisfacción de la izquierda y los sindicatos. Cuando el gobierno cayó en manos del frente social-comunista, la Agenda 2030, siguió funcionado como ariete para destrozar el Derecho vigente y socavar las instituciones democráticas incorporando exigencias de la ideología de género, el terror climático, el resentimiento histórico, el parasitismo social, la cultura de la muerte con el aborto-eutanasia y el fomento de la inmigración masiva. La legislación LGTB y animalista, los centros de MENAS con efecto llamada, las declaraciones de “emergencia climática”, la proliferación de mezquitas, promover la desalación, encarecer la energía y hasta el cierre caprichoso de la hostelería. También la cancelación de la agricultura y la ganadería, con violencia institucional-judicial, provocando el estado de necesidad en muchas familias. Todo esto son efectos perversos de un proyecto suicida que se ha infiltrado en los partidos políticos de izquierda y hasta en el de la derecha acomplejada.
El lema de la Agenda 2030 es “no tendrás nada y serás feliz”. Estamos ante un programa de expropiación de alcance mundial, pero no solo de bienes, derechos y recursos naturales, que pasan a estar colectivizados según los ideales del marxismo clásico en su reformulación tardía eco-feminista. También sufrimos una expropiación de principios y valores: ellos defienden el globalismo frente al patriotismo, que el esfuerzo personal no nos conduzca a la propiedad privada, que el relativismo moral de las nuevas sectas fanático-climáticas venza a quienes elegimos la opción de defender la vida y la verdad
La Agenda 2030 predica la abolición de la soberanía nacional y la confiscación del patrimonio material y espiritual de los ciudadanos. Se trata de implantar un nuevo orden mundial en beneficio del colectivismo y la tiranía en nuevos formatos. Frente a ese proyecto liberticida y antinacional, los españoles deberíamos levantarnos, tal y como están haciendo en otros lugares de occidente, aunque los medios no informen de ello.
Resumiendo, la Agenda 2030 es esto: Sumisión a la autoridad. Castigar y aislar a la disidencia. Control absoluto de la ciudadanía. Eliminar el dinero físico. Controlar los medios de comunicación y eliminar los alternativos. Imponer gobiernos tecnocráticos. Reducir la población y controlar la natalidad. Arruinar a los ciudadanos e imponer una economía global y de mera subsistencia a las personas, que pasarán a depender de la autoridad. Fomentar el caos y el miedo mediante la inmigración. Eliminar la libertad personal, los derechos fundamentales y educar a la sociedad para que acepte, voluntariamente y por su bien, un nuevo orden mundial.