La Ley Orgánica 10/2022 de garantía integral de la libertad sexual, conocida como ley del sólo sí es sí, esa que está poniendo en la calle o rebajando sus condenas a una enorme cantidad de depredadores sexuales, es la ley de todo el Gobierno, el que dirige Pedro Sánchez, ese infame presidente que ha permitido que una ministra comunista incompetente la haya redactado, él tiene la absoluta responsabilidad.
Por todos es sabido, que el Ministerio de Igualdad está en manos de Irene Montero, quien se ha rodeado de un enorme grupo de descerebradas hembristas, que es en lo que han desembocado los últimos estertores de aquel feminismo que antaño encabezaron aquellas sufragistas que de corazón clamaban igualdad y luchaban por ella. Hablamos de un ministerio inútil, pues sus políticas se han demostrado fallidas, que maneja un presupuesto anual cercano a los 600 millones de euros y que lo único que sigue consiguiendo es que cada vez más mujeres sean víctimas de maltrato o sean asesinadas.
Curiosamente, a las víctimas solo les llega una cantidad irrisoria si la comparamos con el total de ese presupuesto, pues la mayor parte se va en los sueldos de las feministas radicales instaladas en multitud de chiringuitos montados para enchufarlas y en campañas de publicidad destinadas a incrementar el enfrentamiento entre hombres y mujeres.
Sánchez ya es consciente del desgaste electoral que le está produciendo la ley de Irene Montero y al ver que es imposible acordar su modificación con sus socios comunistas, parece que va a intentar hacerlo por su cuenta y contando con los votos para ello del tonto útil habitual, el Partido Popular.
Que desde el PSOE ni desde el PP nos sigan mintiendo, por mucho que acuerden cambiar el texto de la ley, pues solo afectará a los delitos de esa índole que se cometan tras la aprobación del cambio, pues de todos los cometidos con anterioridad se verá como en cascada van siendo revisadas sus penas, son reducidas o simplemente conllevará la excarcelación del preso.
Responsabilizar a los jueces de lo que está sucediendo, llamándoles machistas, es el único recurso que les queda a estas inútiles. No se puede pasar de ser cajera de supermercado a redactar leyes. Y que quede claro, el gran responsable de todo es, Pedro Sánchez, quien ni siquiera puede destituir a una inútil ministra, pues su primordial interés es el mantenerse en el poder hasta el final de la legislatura. Eso de gobernar en pos del interés general le debe sonar a chino.