El Tribunal de Cuentas ha anunciado, sin que se les caiga la cara de vergüenza, que es imposible investigar a donde han ido a parar los fondos de recuperación europeos, esas decenas y decenas de miles de millones que nos han ido dando por la pandemia.
Vamos, que la institución máxima del estado cuya principal función es la de fiscalizar lo que hace el gobierno con el dinero público acaba de declararse incapaz para investigar a quien Pedro Sánchez le ha ido dando los muchos miles de millones que nos ha mandado Europa.
A pesar de que a fuerza de repetir y repetir ya nos hemos acostumbrado a todos los tipos de tropelías, desmanes, fechorías e iniquidades perpetradas por Pedro Sánchez, esto supone la gota que colma el vaso, te deja la carne de gallina, perplejo, estupefacto.
Asistimos a un atraco en toda regla, esto es robar el dinero de los españoles y diría más, este es el desfalco más tremendo e importante sufrido jamás por una nación europea en tiempos de paz. Y este atraco ha podido suceder, porque Sánchez en marzo del 2022 consiguió colocar al frente del Tribunal de Cuentas a Enriqueta Chicano una destacada elementa de su banda mafiosa de cuatreros sin escrúpulos y este es el resultado.
¿Pero cómo Sánchez logró esto cuando en aquel momento el Tribunal de Cuentas era del PP? Pues simplemente porque Pedro Sánchez negoció con Pablo Casado a través de Teodoro García Egea, el número 1 y 2 del PP de entonces, colonizar el Tribunal de Cuentas a cambio de que Hacienda les entregara información confidencial del hermano de la presidenta de Madrid, datos que utilizó el entonces líder del PP para tratar de acabar políticamente con Isabel Díaz Ayuso.
De aquella infamia inmunda y asquerosa, de aquella traición abyecta de Pablo Casado y Teodoro García Egea a los españoles viene el atraco, desfalco, robo, latrocinio más grande de la historia de España perpetrado por la banda gansteril de Pedro Sánchez.
Ya que el Partido Popular jamás pidió perdón por esto a los españoles en general y sobre todo, a la derecha social en particular, por lo menos, que Alberto Núñez Feijóo, no le haga otro regalo a Sánchez que le permita colonizar también el Consejo General del Poder Judicial.