Parece que el único arma que tienen quienes han perdido las elecciones francesas, es la de llamar ultraderecha al partido ganador en vez de enumerar sus propuestas y convencer a los franceses de que son equivocadas, pero no, ni las nombran, quizás porque son la única solución posible para intentar salvar a su casi liquidada República por culpa del Macron de turno, ese que ahora quiere hacer un frente común de cara a la segunda vuelta con comunistas e islamistas para impedir que el Reagrupamiento Nacional de Le Pen, que la derecha patriota, tenga una oportunidad de salvar a Francia de ese multiculturalismo que la está convirtiendo en un Estado fallido.
Conviene recordar que hay barrios enteros en las grandes ciudades francesas donde solo rige la sharía y no las leyes republicanas, donde las fuerzas del orden ni se atreven a entrar. Y eso, los franceses lo saben y por ello han votado a los únicos que quieren solucionarlo y llevan en su programa las medidas para hacerlo realidad a medio plazo.
Francia está varios escalones por delante de España en esa escalera que conduce a la destrucción de nuestras sociedades democráticas y occidentales. El terrible caso de Gata de Gorgos (Alicante), como otros muchos, indica una realidad que el bipartidismo, PSOE-PP, pretende que no trascienda a los españoles y que nos dice hacia donde vamos, hacia lo que le espera a Francia aunque solo unos años después.
Algunas de las propuestas que han hecho que los franceses apoyen mayoritariamente el Reagrupamiento Nacional de Le Pen:
Jubilación a los 60 años; bajadas importantes del IVA en energía, gas y gasolina; realizar un Referéndum sobre inmigración; realizar una Auditoría financiera; retirar las ayudas sociales a los padres de menores que cometan delitos; expulsión de inmigrantes delincuentes; uniforme obligatorio en los colegios; tolerancia cero con alumnos conflictivos; prohibir móviles en las aulas; descartar el envío de tropas a Ucrania; “Reconocer un Estado palestino sería reconocer el terrorismo”; prohibir productos que no estén elaborados con las mismas normas que los productos franceses; el 80% de la comida de los comedores en los colegios debe ser francesa; aumentar la producción del sector primario; simplificación administrativa; menos reglas ambientales. Todo super razonable.
Los que quieren cargarse Europa, populares y socialistas, son los culpables de todo lo que está sucediendo y de la tragedia que se cierne a medio plazo sobre el futuro de Occidente, y está claro que harán lo imposible, se aliarán con el diablo si es preciso, para impedir la llegada al poder en los distintos países de la Unión Europea de esas derechas patrióticas que cuentan cada vez con más apoyos y luchan porque Europa siga siendo Europa y no la “Eurabia” a la que nos dirigimos.