Ya está bien de que el dinero de todos se emplee en que avance una posición ideológica radical que divide en colectivos a la sociedad. Es un hecho que la fiesta del Orgullo se ha convertido en un instrumento pagado por todos pese a no representar a todos, y además, muchos homosexuales reniegan de él.
La bandera arcoíris no es representativa de la mayoría de los ciudadanos, que no pertenecen a ese colectivo o no se alinean con dicha opción sexual. La bandera arcoíris pertenece a un lobby que no representa a todos los homosexuales y no tiene que estar expuesta en fachadas de edificios públicos. La exposición de estas banderas no oficiales en estos espacios es incompatible con el marco constitucional y legal vigente, según doctrina fijada por el Tribunal Supremo.
La exhibición de banderas no oficiales como la del lobby LGTBI supone una privatización del espacio público de uso común. Para ello hay que remitirse a la sentencia del Tribunal Supremo que indica que no resulta compatible con el marco constitucional y legal vigente y en particular con el deber de objetividad y neutralidad de las Administraciones Públicas. La bandera nacional es la única insignia que representa a la comunidad española y a la igualdad entre todos nosotros sin distinción de sexo, raza, religión, opinión política u orientación sexual.
La izquierda en España, y en demasiadas ocasiones un PP arrastrado por ella, pretende crear división a cuenta de un problema que en general no percibimos en nuestra sociedad. Quien detecte un solo caso que perjudique los derechos de los homosexuales, debe denunciarlo de inmediato ante la autoridad competente.
Las personas homosexuales son tan libres en España como cualquiera. El respeto máximo hacia cualquier condición sexual está por encima de las ideologías. Lo que importa son los derechos de las personas, independientemente de su orientación sexual, raza, ideología o religión tal como consagra el artículo 14 de la Constitución Española.
Es evidente que hay que respetar a las personas o entidades privadas que con su dinero organicen libremente eventos particulares dentro de la legalidad vigente, pero repito, con su dinero, no con el nuestro.
Lo a expresado perfectamente,..es mi opinión esde el País Vasko,….