Pedro Sánchez y sus compinches parlamentarios pretenden despenalizar el delito contra los sentimientos religiosos, delito actualmente tipificado en el Art. 525 de nuestro Código Penal. Es un paso más en la trayectoria anticristiana de la izquierda en la que se permitirá todo tipo de ataques contra los católicos, vejaciones e insultos a nuestros símbolos y creencias religiosas con total impunidad. En Europa, 21 de los 27 Estados miembro, castigan este delito y algunos con sanciones muy superiores a las contempladas actualmente en el Código Penal español.
El agravio comparativo es demoledor, nuestro gobierno opta por la desprotección de los católicos españoles, mientras que en la actualidad se persiguen las ofensas contra ciertos colectivos como delitos de odio, mientras que contra los católicos parece que todo está permitido. Una simple insinuación o chiste sobre determinados colectivos es penada con cárcel, mientras que, por ejemplo, animar a dinamitar la cruz del Valle de los Caídos está amparado bajo el derecho a la libertad de expresión.
Este es el acuerdo al que han llegado PSOE y Sumar y que puede hacerse efectivo en septiembre con la derogación del artículo 525 del Código Penal. Sánchez, con tal de no perder el apoyo de los comunistas es capaz de perpetrar cualquier barbaridad.
En cuanto se derogue el citado artículo, los católicos tendremos que tolerar, burlas, humillaciones, amenazas e insultos. Somos nosotros los que estamos cada vez más desprotegidos ante la ley; sin embargo, son ellos los que reclaman siempre el papel de víctima para los miembros de esos colectivos que protegen y manejan a su antojo.
Estamos cansados de la indefensión a la que nuestro gobierno nos expone, estamos hartos de las medidas totalitarias que cada vez se hacen más presentes en España. No debemos dejar que sigan pisoteando nuestros derechos, esos que cada día tratan de arrebatarnos.
Que esto ocurra en una sociedad como la nuestra, donde la gran mayoría de los ciudadanos se declaran católicos, aunque no sean practicantes, parece increíble.
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