Francia se ha mofado de los cristianos en la inauguración de los Juegos Olímpicos de París recreando la Última Cena con Drag Queens, nada queda del sano espíritu que hace décadas inundaba los estadios de todo el mundo en cada celebración de las Olimpiadas, esos eventos deportivos internacionales que se caracterizaban por el respeto, la tolerancia y la deportividad en el que lo único que importaba eran los atletas y las competiciones en las que éstos participaban.
La Francia del degenerado Macron y su ultralaicismo, esos que abiertamente profesan su odio a la religión cristiana, han montado un espectáculo grotesco para promocionar la ideología woke que ha eclipsado y robado el protagonismo al talento y el sacrificio de los deportistas.
Hasta donde yo sé, la discriminación por motivos de religión está expresamente condenada por la Carta Olímpica vigente, por ello, que una horda de Drag Queens y homosexuales semidesnudos recreen la Última Cena, es el enésimo intento por humillar impunemente nuestras creencias cristianas y debería tener una respuesta inmediata del Comité Olímpico Internacional.
Los que se negaron en su día a incluir en la carta fundacional de la Unión Europea toda referencia a las raíces cristianas de Europa, los que defienden ese fracasado multiculturalismo que es simplemente la islamización de Europa, los que ya no son capaces ni de hacer que se apliquen las leyes en todo su territorio, no pierden la más mínima oportunidad para sembrar el odio y alardear públicamente de que contra los cristianos todo vale, ya no se ocultan, ni disimulan. Se ríen de nosotros y de nuestras creencias como si no tuvieran nada que perder. Los cristianos no deberíamos dejar este insulto sin respuesta.
¿Qué podíamos esperar de un país decadente que blinda el aborto en su constitución y tiene el laicismo más radical instalado en sus instituciones? Francia ha protagonizado el mayor ataque que se recuerda en territorio europeo contra nuestra fe, mofándose abiertamente contra los cristianos.
¿A qué espera el COI para sancionar a los organizadores de esta actuación que atenta contra el respeto y el espíritu olímpico?
Francia es uno de los países con más poder dentro de esa Unión Europea de la que muchos renegamos al no sentirnos identificados con sus objetivos, una UE entregada al globalismo y a quienes borrar nuestra identidad. Otra Europa es posible, una Europa que defienda sus raíces, sus tradiciones, sus valores y sobre todo, la soberanía y las creencias mayoritarias de todos y cada uno de los países que la conforman.
Macron es el vivo ejemplo de un político enemigo de Europa, seguro que lo que ha hecho contra los cristianos no se atreve a hacerlo contra los musulmanes. La jerarquía eclesiástica debe, de una puñetera vez, alejarse de lo políticamente correcto y plantar cara a los enemigos de nuestra fe.