Gracias a Elon Musk y a su red social X, los demócratas nos enteramos de asuntos silenciados por todos los medios y RRSS, esos que reciben órdenes de los conocidos o desconocidos poderosos que trabajan día a día para establecer ese distópico, antinatural y, por ende, antihumano, Nuevo Orden Mundial, ese que cuenta con la complicidad y colaboración de quienes mal dirigen la Unión Europea y de quienes apoyan a la farsante e inane, Kamala Harris, al otro lado del Atlántico.
Por X sabemos que el popular, González Pons, en sus viajes como europarlamentario se dedica a hacer propaganda de Hua Wei y a defender los intereses de la China comunista, a la vez que se dedica a denigrar a los países de la UE, esos que supuestamente son nuestros aliados.
Por X sabemos, que el hijo de González Pons ha sido también lobista de Hua Wei, esa compañía que recolecta datos en occidente para el régimen comunista chino y que, pese a ser solo un veinteañero, ha representado a la rusa Gaszprom, la joya de la corona de Vladimir Putin, esa compañía que consiguió comprar al alemán Schröeder tiempo atrás.
Mucho tiene que ver en todo esto esa “asesoría” llamada Acento, que por su composición, es sin lugar a dudas, la gran agencia de tráfico de influencias del bipartidismo en España en la que socialistas y populares codo con codo y con absoluta camaradería se afanan en enriquecerse a sabiendas de que casi todos sus movimientos perjudican a Occidente, a España y a los españoles.
Sin X no sabríamos que estos chiringuitos del PPSOE, ya que así lo podemos denominar al estar presentes en él figuras insignes de ambos partidos, se dedican al pingüe negocio de cobrar a las empresas por “acercarlas” a quienes toman decisiones en gobiernos central, regionales o locales. A esto se dedican una docena de desaprensivos entre los que destacan Pepiño Blanco (PSOE) y Alfonso Alonso (PP).
González Pons, cultiva esa unidad de intereses con los socialistas y con los chinos y con quien haga falta por la cuenta que le trae, nunca mejor dicho. Y quiere que no sepamos cuántos negocios se encauzan con tan buenos servicios suyos, de su hijo o de sus socios. Por eso querían y quieren cerrar X para que, de esa manera, los españoles y resto de europeos desconociéramos a lo que se dedican entre bambalinas esos que ante la opinión pública escenifican enfrentamientos verbales pero que, en realidad, a la hora de ganar dinero sin sudar “se llevan de puta madre” y perdón por la expresión pero es que me lo pedía el cuerpo.