Mientras que los delitos cometidos por inmigrantes se multiplican, sobre todo, por quienes proceden de culturas incompatibles con la nuestra, nuestro Gobierno se afana en condenar a nuestra sociedad mediante una reforma del reglamento de la ley de extranjería que pretende regularizar la situación de 900.000 inmigrantes ilegales en un plazo de tres años, con un objetivo de 300.000 regularizaciones por año. Esta modificación “simplifica los trámites administrativos, flexibiliza los requisitos y facilita la integración laboral y social de los inmigrantes en situación irregular” según Sánchez y su banda.
La reforma introduce varios cambios significativos, entre ellos la ampliación de los visados de búsqueda de empleo, que pasarán de tres meses a un año, y que podrán renovarse por hasta cuatro años. Además, se crean dos nuevas categorías de autorización de residencia basadas en el arraigo y se suavizan las condiciones para la reagrupación familiar de inmigrantes que ya tienen nacionalidad española. El resultado ya lo sabemos, más paguitas para ellos y menos para nosotros y nuestros hijos, aunque lo más importante, es que cuando todos ellos puedan votar, lo harán a quienes les han abierto la puerta, a la izquierda, cambiando así el mapa electoral haciendo trampa.
Mientras tanto, cuatro heridos y dos detenidos ha sido el saldo de una violenta pelea con armas blancas producida en Figueras (Gerona). La reyerta, que tuvo lugar en la plaza de la Estación, frente a la estación de Renfe, involucró a un grupo de jóvenes de nacionalidad marroquí. Los detenidos acumulan más de 20 registros por delitos previos y se enfrentan a cargos por lesiones y amenazas. Y pese a ello, no fueron expulsados de nuestro territorio.
Y en la provincia de Murcia, un hombre de 27 años y origen inmigrante ha sido condenado por la Audiencia Provincial de Murcia a 12 años y medio de prisión por violar a una niña de 13 años en un domicilio de Bullas, donde tuvo lugar la agresión en noviembre de 2022. Y encima ahora tenemos que alimentarlo durante todos esos años.
La izquierda y el PP pretenden que la situación sea irreversible. A este paso nos ocurrirá como a Alemania, que recomiendan a judíos y gays esconder su identidad en los barrios donde predominan los inmigrantes musulmanes.
Lo que le dijo el Papa San Juan Pablo II a mi hermano en la visita ad limina al preguntarle sobre la no publicación del tercer secreto de Fátima le contestó «todo está en la Biblia» y que le preocupaba la descristianización y ruptura de España y su islamización. Se está cumpliendo.
En connivencia con la Sra Von der Leyen