Va a ser muy difícil que un Gobierno de España iguale o supere en indignidad al que dirige el canalla que hoy por hoy aún habita La Moncloa. Si en la catástrofe que han padecido, principalmente los valencianos, ha primado en él el tacticismo electoral, aunque eso costara la vida a muchos de nuestros compatriotas, ahora nos enteramos en qué gasta parte de nuestro dinero, no en esos compatriotas que tanto lo necesitan en La Palma, esos españoles olvidados que aún viven en contenedores mientras los Menas viven de lujo en hoteles de cuatro estrellas, o en Valencia, lo donará para combatir la pobreza en el mundo.
Sánchez regala dinero a terceros países mientras dispara la pobreza de los españoles. Lo ha anunciado en el viaje internacional que emprendió con su corrupta cónyuge y cómplice. Le va a regalar 400 millones de euros de los españoles al Banco Mundial. Este dinero no irá destinado a combatir la pobreza, sino a financiar chiringuitos internacionales, que su esposa, imputada por corrupción, conoce muy bien.
Tenemos un Gobierno que nos sube los impuestos cada vez más, que recauda cada vez más y los precios no paran de subir a costa del sufrimiento de los españoles para llegar a fin de mes. Y todo ello, mientras el dinero de los españoles se va por el sumidero de la corrupción nacional e internacional y los chiringuitos de las élites corruptas que nos gobiernan.
Encauzar el Barranco del Poyo costaba 250 millones. Este canalla regala el dinero que su propio pueblo necesitaba y necesita. En lugar de ayudar a los nuestros, decide invertir millones de euros en el Ministerio de Interior de Marruecos, la Sociedad Marroquí de Ingeniería Turística, en el Banco de Desarrollo de Ecuador, en el Ministerio de Pesca de Mauritania, en la Asociación de Caficultoras del Cauca, en la Asociación de jueces de Mozambique o en muchos otros.
Sánchez sabe que cuando salga de La Moncloa no podrá ni salir a la calle, por eso se está buscando un retiro dorado en algún chiringuito internacional corrupto donde poder esconderse y lo hace con nuestro dinero, con el que nos roba con impuestos casi confiscatorios.
El ser humano es el mismo de siempre, aunque haya tecnología avanzada y viajes al espacio sideral