Como ya todos sabréis, en el programa de Fin de Año de RTVE, en la retransmisión de las campanadas de Nochevieja, la depravada Lalachus mostró una imagen del Sagrado Corazón de Jesús con la cabeza de la vaquilla del “Grand Prix”, protagonizando un claro delito de odio contra los sentimientos religiosos de la gran mayoría de los españoles, pues todas las encuestas realizadas al respecto indican que alrededor del 75% de nosotros nos declaramos católicos. Los medios más laxos consideran el hecho como una absoluta falta de respeto, pero lo cierto es, que la Fundación Española de Abogados Cristianos ya ha presentado una denuncia contra el presidente de RTVE y la degenerada protagonista de los hechos.
Estamos ante un claro intento del Gobierno de Sánchez encaminado a que se hable de otra cosa y no de su corrupción, no teniendo empacho de ningún tipo en faltarle al respeto a la fe cristiana con la finalidad de generar controversia para captar audiencia tirando de esa cristianofobia que la izquierda utiliza cada vez más.
Según nuestro Código Penal, los delitos contra los sentimientos religiosos están recogidos en el artículo 525, que contempla penas para quienes ofendan públicamente los sentimientos de una confesión religiosa mediante actos o expresiones que puedan ser consideradas vejatorias.
La reacción del Gobierno ha sido indignante, ya que el ministro de la Presidencia, Justicia y Relaciones con las Cortes, Félix Bolaños, ha respaldado a Lalachus y ha dicho en X “que el Gobierno impulsará una reforma para modificar el delito de ofensas”, es decir, en este caso sí que es fundamental reducir esta figura legal para “proteger la libertad de expresión y la creación”, como parte del Plan de Acción para la Democracia que este Gobierno ha comenzado a implementar este mes de diciembre. Además, Bolaños ha criticado a los sectores “ultras” que buscan “intimidar” a Lalachus, al presentador David Broncano y al presidente de RTVE, José Pablo López, acusándolos de cometer un delito de ofensa religiosa.
Mientras VOX ha denunciado lo perpetrado por RTVE, el PP ha preferido no pronunciarse, actitud muy coherente teniendo en cuenta la mansedumbre que reina en la calle Génova.
Como Sánchez ha visto que recurrir a Franco no era suficiente, ha decidido ofender a todos los católicos desde los medios públicos, esos que teóricamente son de todos, para tapar sus escándalos, en un momento en el que el hedor político generado por esos casos de corrupción es ya casi imposible de disimular, pues ya hay 30 familiares y altos cargos de Sánchez implicados en esos casos de corrupción, incluyendo su esposa, su hermano, la presidenta del Congreso, tres ministros y dos de los más altos cargos del PSOE.
Es muy triste que en esta otrora Santa Nación, la televisión pública se dedique a blasfemar y a reírse del Sagrado Corazón de Jesús. Así empiezan el año, riéndose de Cristo. Socialistas y comunistas se sienten camaradas de esos rojos que fueron derrotados en nuestra Guerra Civil, se sienten identificados con aquellos que quemaban Iglesias, pero ellos hasta ahora solo se atreven a practicar la cristianofobia más abyecta, aunque a este paso………