Se acaba de conocer el dato de que en esa Cataluña islamizada en la que hace décadas decidió el separatismo abrir su territorio a musulmanes y cerrárselo a los hispanoamericanos para que de esa manera les fuera más fácil expulsar a nuestro idioma, las agresiones sexuales han experimentado el alarmante incremento del 503,9% en los últimos ocho años, todo ello según el último balance de criminalidad publicado por el Ministerio del Interior. Este informe revela que, entre enero y septiembre de 2024, se registraron 1.280 violaciones en la región, una cifra muy superior a las 254 denuncias contabilizadas en 2016.
Cataluña en general y Barcelona en particular, se han convertido en la región y en la capital más peligrosa de España, inseguridad que sufren todos los catalanes y los turistas, pero que principalmente afecta a los de siempre, a los trabajadores que viven en los barrios más humildes, lugares donde la mayoría musulmana hace que cualquier mujer se lo piense dos veces antes de salir sola a la calle, sobre todo si es de noche.
Relativo a este asunto, convendría que conocierais lo que acaba de saberse en el Reino Unido, donde su policía acaba de confesar haber ocultado miles de violaciones a 1.400 niñas blancas cometidas por inmigrantes ilegales musulmanes, argumentando que lo han hecho por miedo a un aumento de las tensiones raciales, para evitar que la ciudad estallara si se supiera que los inmigrantes ilegales abusaban masivamente de niñas blancas menores de edad.
Esto es lo de siempre, en medio de una invasión sin precedentes principalmente por las Islas Canarias, lo de Cataluña o del Reino Unido es una advertencia del futuro que nos espera a medio plazo si no se pone coto a la situación y se empieza a impedir que lleguen más y a expulsar a los que ya tenemos aquí.
No seré yo quien se atreva a decir que todos los que llegan son violadores en potencia, pero es evidente que un porcentaje a considerar de ellos lo son y lo son, principalmente, porque proceden de una cultura incompatible con la nuestra, en la que las mujeres carecen de derechos y libertades, por lo que su integración en una sociedad occidental es casi imposible.