Hoy 6 de enero, Día de Reyes, lo normal sería escribir de qué les pedimos para que todo mejore, pero lo cierto es, que el sentimiento mayoritario es de pesimismo y de que todo va a seguir empeorando mientras el tipo que habita La Moncloa siga allí. Así lo ha reflejado el barómetro de enero realizado por Hamalgama Métrica, detectando que seis de cada diez españoles creen que la situación política irá a peor.
La sucesión de escándalos judiciales en torno al Gobierno y al PSOE, la parálisis legislativa y la táctica del actual Gobierno de que esas dos Españas que resucitó Zapatero se fortalezcan y sigan enfrentando y desangrando a nuestra patria, es percibida por los españoles con gran pesimismo lastrando la confianza que tenían en los líderes de los partidos a los que votaban y percibiendo que difícilmente la situación mejorará en los próximos meses, más bien, todo lo contrario.
Si nos atenemos al llamado “recuerdo de voto”, también se observa una desconfianza mayoritaria y enorme por la dinámica política dominante, sobre todo, en quienes le dieron su confianza a quienes nos gobiernan y por ello, propiciaron la conformación de un Gobierno de coalición PSOE-Sumar cuya unidad se va rompiendo a medida que avanza la legislatura. Es muy significativo, que casi un tercio de los votantes de Sánchez ejercen una enmienda a la totalidad sobre la situación creada por el personaje a quienes votaron y parecen tener muy claro que esta no mejorará en absoluto. Incluso el 30% de los votantes de Sumar se han abonado a ese pesimismo. Y por supuesto, ni uno solo de los votantes de VOX considera que esto vaya a mejorar y de los del PP solo un exiguo 2,3%.
Entre los encuestados, poco o nada influyen los rangos de edad, pues es generalizado el pesimismo, dos de cada tres, considera que la situación política continuará deteriorándose y desesperanzados ante el futuro que nos espera. Por supuesto, consideran que hay motivos suficientes para que Sánchez adelante las elecciones, aunque parecen estar seguros de que no lo hará en su afán de estar el máximo tiempo que pueda en el poder.
La convicción generalizada sobre el futuro señala una asunción natural por parte de la ciudadanía de la ausencia de consenso político, de que ese espíritu de la Transición que hizo posible la llegada de la democracia ya no existe y eso parecen haberlo interiorizado los españoles con mucho pesar.
Es indiscutible que los casos de corrupción que afectan a Sánchez, a su familia, a su Gobierno y a su partido, la paralización legislativa del Parlamento ante la falta de mayorías sólidas, la ofensiva del Gobierno contra los jueces y muchas más cosas, han llevado a los ciudadanos a una progresiva desconfianza en las administraciones y si a eso sumamos, la respuesta institucional tras la catástrofe de la DANA que azotó Valencia el pasado 29 de octubre, con un gobierno autonómico incompetente y un Gobierno nacional que optó por la negligencia criminal con tal de hacer daño a un gobierno regional en poder de la oposición, es fácil de entender.
Personalmente pienso, que cada vez se demuestra con más claridad que el Régimen del 78 está agotado y que es necesario realizar una II Transición para consolidar una democracia que hace aguas por todas partes, por una izquierda radicalizada que pretende demolerlo todo y por una derecha dócil que ha adoptado como suyos demasiados postulados de la izquierda.
Es necesario cambiar parte de nuestra legislación para que impida que todo aquel partido que no tiene como finalidad fortalecernos como Nación y lo mejor para el conjunto de los españoles, no pueda presentarse a unas elecciones y por supuesto, que el interés nacional sustituya a ese interés de los actuales PSOE y PP por implantar agendas ideológicas, que en nada nos benefician y que en todo nos perjudican.