Desde que entró en vigor de la Ley Integral contra la Violencia de Género en 2004, bajo el Gobierno socialista de José Luis Rodríguez Zapatero, ley que ahora recibe el apoyo sin paliativos del Partido Popular, en España se han puesto un total de 2.679.446 denuncias. Hablamos de 150.000 denuncias al año, pero curiosamente y sin embargo, sólo el 22,3% de estas denuncias han culminado en una condena, mientras que el 77,7% restante ha terminado en absoluciones o archivos, según los datos proporcionados por el Observatorio contra la Violencia de Género del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ).
Pero incluso, ese 22,3% de condenados es muy discutible, debido a que entre ellos podría haber muchos inocentes debido a que muchos aceptan condenas por conformidad para evitar procesos largos o penas más severas y sobre todo, evitan de esa manera la pérdida del derecho a ver a sus hijos.
Otro asunto del que el feminismo (PSOE-PP) no quieren ni hablar es el de las denuncias falsas, eso de que nos digan que esas denuncias son 0,001% es un auténtico insulto a la inteligencia, ya que sólo incluye casos en los que la Fiscalía actuó de oficio y obtuvo una condena por denuncia falsa. Los expertos en el asunto que no están a sueldo del poder político, de las administraciones que PSOE y PP gobiernan, se atreven a decir que la mitad de las denuncias son falsas. Hay que tener en cuenta que muchas denuncias falsas no llegan a juicio oral, ya sea porque se archivan o porque la Fiscalía retira la acusación.
Otro asunto del que los medios untados nunca hablan es el de la relación entre estas denuncias falsas y el suicidio masculino. En 2023, se denunció a 200.000 hombres por violencia de género y 150.000 fueron absueltos, mientras que 2.952 varones se quitaron la vida en ese mismo periodo. En comparación, el número de mujeres que se suicidaron fue de 1.000.
Curiosamente, entre el 75% y el 80% de los hombres que se suicidaron estaban involucrados en procesos de divorcio influenciados por la Ley Integral de Violencia de Género. Hay que ponerse en la piel de estos inocentes, les echan de su casa, muchos de ellos llevan años sin ver a sus hijos y ni siquiera saben dónde están, tus vecinos y conocidos te señalan, algunos hasta pierden el trabajo, el problema no es la ruptura de la pareja en sí, el problema es que son víctimas de una denuncia interesada que les rompe la vida.
Es lógico y muy humano que nos duela cuando una mujer es asesinada o maltratada por su pareja, pero resulta inadmisible que sabiendo la tragedia que hay tras las denuncias falsas, PSOE y PP, es decir, la mayoría de la sociedad “mire hacia otro lado”. Podemos decir que por cada víctima femenina hay 50 masculinas, pero eso sí, la industria del feminismo es cada vez regada por más millones de dinero público, ese que casi no llega a las víctimas reales y sí sirve para darle pienso a las legiones de feministas enchufadas por sus partidos en los chiringuitos de tan sangriento negocio.
Hace años dijo alguien que el Ministerio de Igualdad debería llamarse “Ministerio del Marxismo Cultural, del Absurdo, de la Confrontación y de la Desigualdad”.
Nadie me sacará de mi idea de que hombres y mujeres son iguales y complementarios. La izquierda, esa que va en este asunto de la manita del PP, piensa que el hombre es una especie de bestia, un animal salvaje, un maltratador, un violador y un asesino en potencia, se niega a proteger a todas las víctimas de violencia intrafamiliar por igual. ¿Por qué las estadísticas no contemplan las agresiones de madres a hijos, o de mujeres a hombres? Me gustaría que alguien me mostrase una sola ley en España que discrimine a la mujer respecto al hombre. Socialistas y populares son cómplices, matan sus leyes injustas y absurdas.
Un chiringuito para los que somos iguales