Sánchez comienza hoy su aquelarre rojo en el Museo Reina Sofía, el primero de esos cien actos que bajo el título “España en libertad” va a celebrar durante este año.
Para este maratón de actos sin sentido, el Gobierno ha creado un comisionado especial, dirigido por Carmina Gustrán, aunque se niega a decir cual será el coste total de este nuevo chiringuito. Gustrán tendrá rango de subsecretaria, que es el tercer puesto en el escalafón gubernamental, una secretaría general técnica con personal a su servicio y sueldo de alto cargo. El Ejecutivo ha querido crear este comisionado a pesar de que el Ministerio de Política Territorial ya tiene una Secretaría de Estado de Memoria Democrática y una Dirección General de Promoción de la Memoria Democrática. Nunca desaprovechan la oportunidad de enchufar a más de los suyos, por ello, no es de extrañar que los impuestos suban y suban.
Sánchez preside el Gobierno más gigantesco y mucho más caro de la democracia desde la legislatura constituyente, con 22 ministerios repartidos entre el PSOE y Sumar, 36 secretarías de Estado, 38 subsecretarías y secretarías generales y 130 direcciones generales. Además de los comisionados.
Estamos ante una enorme y burda campaña para tapar la corrupción y la negligencia criminal del peor Gobierno que se recuerda. Sánchez odia a Franco, simplemente, porque les ganó la guerra, porque se alzó ante los crímenes que cometían los gobernantes republicanos. No podemos olvidar que ya en mayo de 1931, la República empezó a perder la guerra con la quema de conventos y puso la “guinda” con el asesinato del líder de la derecha, Calvo Sotelo, a manos de miembros de los cuerpos de seguridad del Estado, a manos de guardias de asalto enviados por el Gobierno. Entre estos dos acontecimientos trágicos, un periodo en el que los diferentes gobiernos jamás gobernaron para todos los españoles, por el contrario, perseguían y mataban al que no pensaba como ellos. La República no fue ese falso paraíso que nos cuentan Sánchez y sus cómplices en sus obscenas leyes de Memoria Democrática, se calcula que, durante los tres primeros meses de la Guerra, se asesinaron sólo en Cataluña a más de 8.000 personas sólo por ser burgueses, capellanes o católicos.
Pero para más inri, Franco murió en su cama, habiendo diseñado y ordenado a los suyos cual sería nuestro futuro político, ese en el que los procuradores en Cortes franquistas se hicieron el harakiri para dar paso a una democracia con forma de monarquía parlamentaria. La izquierda no trajo la democracia, los herederos del franquismo en un gesto sin precedentes pero que les honra, les tendieron la mano para, juntos, traerla. Estábamos en el auge del perdón y la reconciliación de la Transición ahora denostados por el radicalismo en el que está instalada la actual izquierda antiespañola.
Aún recuerdo las interminables colas para pasar delante de su féretro y darle su último adiós, era un dictador, pero a nadie obligaron a ir, lo hicieron por voluntad propia.
La jugada de Sánchez es la de meter en el saco franquista a todo el que no se sume a su aquelarre rojo, es decir, a PP y a VOX, aunque no descarto que algún pepero significativo vaya de guay y al final se sume.
De todo puede pasar
El PP parece un pato harto de vino, no sabe ni se preocupa, solamente con leer los boletines oficiales de Galicia se comprueba. Vulnera la constitución a troche y moche y a otra cosa mariposa. En busca y captura uno que juró cumplir y hacer cumplir. Algo que parece una tontería: cerca de mi domicilio un naranjo está totalmente florecido y unas personas que pasaban dijeron que era el cambio climático y les dije que no era eso, a lo que me respondieron que soy un negacionista fascista sin preguntarme el motivo de decir eso. Virgencita como estaba.