Nos encontramos ante un nuevo caso que demuestra en qué país nos han convertido, los unos y los otros. En septiembre de 2023 fue detenida por la Guardia Civil una mujer llamada Verónica R. Y. en su domicilio del barrio vitoriano de Zabalgana, acusada de haberse autoadoctrinado en los postulados del Estado Islámico y de difundir propaganda de la organización terrorista. La mujer es originaria de Perú, tiene nacionalidad española y reside en Vitoria desde 2006
En el registro de su vivienda, los agentes de la Guardia Civil intervinieron casi 80 gigas de material audiovisual y documentos en español, árabe y ruso, muchos de ellos con un marcado contenido propagandístico. Incluso llegó a planear un viaje a zona de conflicto con sus cuatro hijos, a quienes llamaba “leones”, con la intención de integrarse todos en las filas del Estado Islámico.
Fue detenida. Tras su arresto, ingresó en prisión provisional, aunque la Audiencia Nacional acordó poco después su puesta en libertad mientras se tramitaba la causa. Inicialmente, el Ministerio Público solicitaba una condena de cinco años. Sin embargo, en el juicio, el fiscal del caso ha rebajado la petición a dos años, acatando una instrucción directa del fiscal jefe.
El juicio contra ella, celebrado en la Audiencia Nacional, ha quedado visto para sentencia tras reconocer los hechos que se le atribuyen, salvo la acusación de adoctrinamiento militar a sus hijos menores de edad.
No nos debería de extrañar que, para todos los terroristas y criminales del planeta, España sea un paraíso, algo que demuestra claramente este sangrante caso. No se puede permitir que, por confesar ser un terrorista, uno evite ir a prisión y que encima pueda seguir disfrutando de sus cuatro hijos en una vivienda pública, de un alquiler social que entre todos le pagamos. Esto es una puñetera vergüenza ¿En qué clase de país nos han convertido?
Solo quisiera recordar a todos esos españoles que se han enfrentado a esos delincuentes que pretendía asaltar su casa, que entraron en prisión y que fueron condenados en el juicio. Esto es el mundo al revés.
No aprendemos ni a porrazos
En una cáritas caritatis parroquial le han negado comida a dos hispano americanas para darla a musulmanas. De arte