Que el sistema democrático que nos dimos en la Transición está gravemente enfermo, es algo indudable, pues nuestra sociedad padece síntomas claros que demuestran que el totalitarismo avanza a pasos agigantados mientras la mayoría de los españoles parecen ajenos a ello, como si el asunto no fuera con ellos ni con el futuro de sus hijos.
La última acción totalitaria la ha perpetrado la Universidad de Barcelona, concretamente, su Facultad de Geografía e Historia, al vetar la celebración de un acto previsto para este próximo viernes 9 de mayo que tenía como objetivo reflexionar sobre el Imperio Español. Dicho evento, estaba promovido por una asociación universitaria y contaba con la participación del historiador y ensayista Fernando Paz. Dicho acto había sido concebido por sus organizadores como un espacio de análisis académico sobre el pasado imperial de España, sus luces y sombras.
Sin embargo, la actividad no se llevará a cabo en las instalaciones de la universidad. La decisión de cancelar el acto ha sido tomada directamente por el decano de la facultad, con el respaldo del Vicerrectorado de Estudiantes y Vida Universitaria. La resolución se basa en la excusa de que “no se permiten discursos de odio en la universidad pública”, un ataque frontal al pluralismo ideológico.
En cualquier democracia seria y consolidada, la universidad es un lugar de intercambio de ideas, pero hoy en día se ha convertido en un espacio donde solo se tolera una narrativa única, la de la izquierda, especialmente en temas relacionados con esa historia de España que han reescrito, por ello, cualquier atisbo de pensamiento disidente es neutralizado para vergüenza de nuestros padres y abuelos, esos que hicieron posible con su esfuerzo la Transición a lo que se suponía era una democracia occidental y ha derivado en este engendro totalitario.
Pese a la prohibición, los impulsores del evento han decidido seguir adelante con su plan. Según han confirmado, el coloquio con Fernando Paz se celebrará igualmente este viernes en Barcelona, aunque en un emplazamiento alternativo que será anunciado en breve e insisten en que la actividad no tenía un enfoque provocador ni partidista, sino divulgativo y reflexivo. También han anunciado que estudiarán vías legales o administrativas para reclamar lo que entienden como una vulneración de su derecho a la libertad de expresión y a participar en el debate académico dentro de una institución pública.
Lo cierto es que, con la burda excusa de proteger el entorno académico del extremismo, se fomenta el control ideológico para salvaguardar el discurso hegemónico de quienes con antelación ya se encargaron de oficializar y difundir una historia falsa.
Un hombre valiente, que se atreve a desafíar a los buenos