El ministro, Ángel Víctor Torres, tras un año repitiendo en sede parlamentaria el ya famoso “No me consta” cada vez que los senadores le preguntaron por sus vínculos con Aldama, Koldo o con Ábalos, acaba de ser desenmascarado por el informe de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil. En dicho informe se dice que sí existieron reuniones, sí hubo mensajes, y sí mantuvo una relación de confianza con los implicados. Y no hay que ser muy espabilado par pensar visto el informe, que se lo llevó también él calentito, que es igual de corrupto que ellos.
Torres fue citado hasta tres veces en el Senado y una más en el Parlamento de Canarias para explicar su papel en las adjudicaciones públicas bajo sospecha durante su etapa al frente del Gobierno autonómico. En todas sus comparecencias, insistió en no haber tenido “ningún tipo de relación” con Aldama ni con la trama. Ya ha quedado demostrado que mintió. La UCO ha encontrado decenas de comunicaciones que desmienten su versión. Mensajes de tono cercano y hasta grosero impropios de la relación formal que el ministro pretende hacernos creer.
Este sinvergüenza llegó incluso a perseguir a funcionarios que, según él, «torpedeaban» a Aldama. Aunque más bien diría yo que eran funcionarios que pretendían hacer bien su trabajo y no se querían ver envueltos en la mafia socialista.
Son muchos casos y tienen muchos nombres, pero en realidad es el caso Sánchez, es el caso de esa Asociación de Malhechores llamada PSOE. Todos los desalmados que nos gobiernan deben ir cayendo. Esta banda de canallas tiene una capacidad de mentir que sobrepasa lo racional y raya lo patológico.
Nunca debemos olvidar que tenemos un gobierno mafioso que mientras cientos de miles de españoles morían a causa del Covid y nos encerraba con estados de alarma inconstitucionales, se dedicaban a robar a manos llenas. Deben pagar por todas sus corruptelas y por todo el daño que han hecho a España.
¿Cómo sería el clamor socialista y comunista en una situación parecida sí lo llevara a cabo gente de a pie?