Estamos inmersos en plena Semana Santa, una época que tradicionalmente invita a la reflexión, al recogimiento interior y al equilibrio espiritual. Quisiera aprovechar estos días de serenidad y de cierta pausa en el bullicio cotidiano para detenerme a analizar, con calma y rigor, todo lo que ha acontecido en los últimos meses en torno a VOX, mi partido y mi compromiso político.

Muchos de mis lectores ya conocen mi trayectoria, pero para aquellos que se acercan recientemente a esta web, quiero recordarles que, además de escribir artículos de opinión, desempeño el honor y la responsabilidad de ser concejal de VOX en Gines, en uno de los municipios más destacados de la provincia de Sevilla. Y cuando digo “destacado” no me refiero al número de habitantes, sino al esfuerzo, la dedicación y la fortaleza de sus vecinos, que han convertido este lugar en un auténtico referente en numerosos ámbitos de la vida social, económica y cultural.

Tras los magníficos resultados obtenidos por VOX en comunidades como Extremadura, Aragón y Castilla y León, donde hemos logrado superar todas las expectativas y consolidar nuestro proyecto político, ha llegado, sin embargo, una ofensiva sin precedentes. Estamos siendo víctimas de un ataque despiadado, plagado de falsedades y difamaciones, que se propaga “por tierra, mar y aire”, con una intensidad que demuestra hasta qué punto hemos tocado intereses muy poderosos.

Nada de esto resulta sorprendente. Son muchos los que, tanto dentro como fuera de la política, preferirían ver frenado el avance imparable de VOX. Sobran los ejemplos de campañas de desprestigio y de tergiversaciones amplificadas por diversos medios de comunicación, especialmente aquellos más próximos a Ferraz y a Génova. Aun así, puedo afirmar con conocimiento de causa que el partido está respondiendo con firmeza legal, presentando las querellas pertinentes y demostrando que nuestras cuentas son tan limpias y transparentes que ni siquiera con todo el engranaje del poder sanchista han podido fabricar acusaciones con base real alguna.

A pesar de todo, y aunque VOX no se haya apartado jamás ni un solo milímetro del marco legal, continúan vertiéndose auténticos disparates sobre nosotros. El propio Sánchez, inmerso en su habitual estrategia de manipulación, ha llegado a pronunciar falsedades tan grotescas como afirmar que nuestro presidente, Santiago Abascal, habría recibido dos millones de euros procedentes de la Fundación Disenso. No contentos con eso, algunos periodistas han difundido incluso la idea de que Koldo mantenía lazos familiares con nuestro presidente, o que el partido despilfarra sumas millonarias en asesores, algo totalmente opuesto a la realidad, ya que somos precisamente una de las formaciones que menos gasta.

Estas mentiras, repetidas hasta la saciedad, proceden en su mayoría de personas que en su día formaron parte del proyecto de VOX, pero que “abandonaron el barco” en los momentos más difíciles, justo después de las elecciones de 2023, cuando los agoreros vaticinaban nuestra desaparición. Esas mismas voces regresan ahora, cuando las encuestas nos sitúan en un crecimiento sin precedentes, intentando una vez más, con descaro y resentimiento, debilitarnos.

Conviene recordar que las únicas irregularidades detectadas en esta formación, joven y en constante crecimiento, han sido detectadas gracias a nuestros propios mecanismos internos de control. Los responsables de esos errores fueron expulsados y, en muchos casos, denunciados. Paradójicamente, algunos de ellos son hoy quienes más odio muestran hacia la organización que los descubrió.

El ataque que estamos sufriendo es de una magnitud sin igual desde la llegada de la democracia a España. Su origen no es otro que la actual dirección del Partido Popular, aunque a esta campaña se hayan sumado oportunistas, despechados y personajes con cuentas pendientes. Han sido los propios dirigentes populares quienes han contactado con antiguos militantes y arribistas para activar una maquinaria mediática cuyo objetivo es destruir al tercer partido de España.

Debo reconocer, no obstante, que muchos dirigentes del PP, esos “barones” que realmente conocen el terreno, no se han prestado a esta ofensiva mafiosa. Algunos, pese a las diferencias ideológicas, están siendo capaces de alcanzar acuerdos con VOX sobre cuestiones concretas, demostrando sentido de Estado y conciencia del peligro que representa el Gobierno de Sánchez. Hay, pues, un sector con el que todavía es posible cooperar, y eso constituye una fuente de esperanza.

Por desgracia, la estrategia del equipo de Feijóo es clara, provocar que VOX se vea obligado a dedicar su energía a defenderse de la avalancha de ofensivas mediáticas, impidiendo así que sigamos difundiendo nuestro mensaje. Pretenden silenciar los temas verdaderamente importantes para los españoles, la destrucción del campo y del olivar, la inaccesibilidad de la vivienda, la sanidad colapsada, la presión fiscal insoportable y la corrupción que saquea esta nación. Y, por encima de todo, buscan callar nuestra denuncia sobre la inmigración descontrolada, una realidad que no solo destruye el sustento de miles de familias, sino que, además, está siendo utilizada por determinados poderes económicos, mediáticos y lamentablemente hasta religiosos, para su propio beneficio.

Pero no lo conseguirán. VOX sigue firme, recorriendo cada día más calles, más pueblos, más barrios. Seguimos escuchando a los españoles, denunciando los abusos y proponiendo soluciones reales y valientes. Ésa es nuestra respuesta a quienes han hecho de la política un lodazal de odio, corrupción y resentimiento.

El plan de Feijóo y de su círculo más cercano no hace sino fortalecer a Sánchez, cuya ambición por perpetuarse en el poder es bien conocida. España no puede permitirse otra legislatura bajo el mandato del político más corrupto y traidor que ha ocupado La Moncloa, pues el daño sería devastador.

Nosotros, en cambio, permanecemos centrados en nuestra misión. Con más convicción, con más energía y con más coraje que nunca. Ahora llega el turno de Andalucía, una tierra donde el desafío es mayúsculo debido a la fuerza y las subvenciones del viejo entramado bipartidista. Es aquí donde debemos redoblar esfuerzos para consolidar nuestra presencia institucional, levantar gobiernos autonómicos que sean auténticos diques frente al sanchismo y trabajar para que las próximas elecciones sean realmente libres, limpias y representativas.

Estoy plenamente convencido de que VOX forma parte de una empresa histórica, la de devolver a los españoles la confianza, la dignidad y la esperanza en su propio futuro. Seguiremos adelante, sin miedo a nada ni a nadie, porque España se lo merece.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Información básica sobre protección de datos Ver más

  • Responsable: Alejandro Baeza Serrano.
  • Finalidad:  Moderar los comentarios.
  • Legitimación:  Por consentimiento del interesado.
  • Destinatarios y encargados de tratamiento:  No se ceden o comunican datos a terceros para prestar este servicio. El Titular ha contratado los servicios de alojamiento web a Webempresa que actúa como encargado de tratamiento.
  • Derechos: Acceder, rectificar y suprimir los datos.

Esta web utiliza cookies propias y de terceros para su correcto funcionamiento y para fines analíticos y para mostrarte publicidad relacionada con sus preferencias en base a un perfil elaborado a partir de tus hábitos de navegación. Contiene enlaces a sitios web de terceros con políticas de privacidad ajenas que podrás aceptar o no cuando accedas a ellos. Al hacer clic en el botón Aceptar, acepta el uso de estas tecnologías y el procesamiento de tus datos para estos propósitos. Ver Política de cookies
Privacidad