Si durante la campaña de las
presidenciales norteamericanas se vio claramente, que el “poder establecido”
quería impedir por todos los medios el triunfo de Trump, ahora comprobamos que
tras ser presidente, sus enemigos no solo no cesan en el acoso a su persona,
sino que lo han incrementado.
Ahora se dedican a poner en
duda la capacidad mental del presidente, y lo hacen los demócratas, la mayoría
de los medios, y los “progres” de todo pelo, están recurriendo a la misma
estrategia que no les funcionó con Reagan. Parece que están preparando el
camino para echarlo e la Casa Blanca por métodos no democráticos.
Michael Wolf lo llama idiota
en su libro, y Steve Bannon, el que fue jefe de campaña y estratega jefe de
Donald Trump en la Casa Blanca, afirma ahora que el presidente ha perdido la
cabeza, una pena que no lo dijera cuando tenía poder, cargo y sueldo, la
venganza por su destitución parece estar detrás de todo.
Lo cierto es, que Trump pese
al acoso que sufre por tierra, mar y aire, ha conseguido que el desempleo esté
en las cotas más bajas de los últimos 20 años, que la Bolsa de EEUU bata
records, y que su índice de popularidad esté en el 42%, recordemos que Obama
llegó en su mejor momento al 43%. Parece que los ciudadanos norteamericanos no se
creen lo que les cuentan de él.
En política exterior,
mientras que Obama se bajó miserablemente los pantalones ante la dictadura
comunista cubana, Trump rectificó y acertó, pues ahora en el informe 2017 de la
Comisión Cubana de Derechos Humanos y de Reconciliación Nacional, nos ratifican
que la represión no cesa en Cuba, el castrismo realizó más de 5.000 arrestos
por motivos políticos el año pasado. Hablamos de cubanos detenidos para impedir
que vayan a misa, de periodistas independientes que opinan cosas que le
molestan a los comunistas, o de simples ciudadanos que se atrevieron a gritar
en plena calle “Libertad para el pueblo de Cuba” y fueron recluidos en un
manicomio.
Mientras que en España y en
el resto de Europa, los medios de la progresía izquierdista, nos pinta a Trump
como el compendio de todos los males, allí muchos de los norteamericanos
parecen no pensar lo mismo.
Reconozco, que para los
valores que defiendo, Trump no es ejemplo de nada, pero una cosa es decir lo
que digo, y otra, aceptar la campaña mundial de desprestigio que se ha
declarado contra él. El “poder establecido” nunca aceptó su triunfo electoral,
y con lo que están haciendo, lo único que están consiguiendo es llamar idiota a
media norteamérica, desprestigiar a su país y frenar su lanzada economía.
Afortunadamente, en España hay algún que otro medio que se ha negado a participar en la campaña de
acoso y derribo contra Trump.
