Llevamos mucho tiempo, viendo
como los medios de comunicación están saturados de noticias procedentes de
Cataluña y de lo que allí ocurre con el desafío separatista. Por ello, hay
otras noticias de las que no se informa, bien por falta de espacio, o bien,
porque simplemente no interesa airearlas.
Vivimos en un país, donde
defender la legalidad constitucional, la integridad territorial o portar con
orgullo un símbolo nacional, es “ser un facha”, por ello, los partidos a los
que se les supone constitucionalistas, están llenos de complejos.
Los que me leéis alguna vez,
sabéis que hace ya mucho que decidí combatir lo políticamente correcto y que
digo lo que pienso. Hoy voy a hablaros de una gran injusticia cometida por el
Tribunal Supremo contra un grupo de jóvenes patriotas, unos jóvenes a los que
nadie defiende por temor a que le llamen “facha”, evidentemente, a mí eso “me
la trae floja”, y pido disculpas por la grosería.
Un grupo de jóvenes patriotas
madrileños, impidieron la celebración de un acto separatista de la Diada de
2013 en el centro cultural «Blanquerna» y tuvieron la osadía de
empujar a un diputado convergente. La Audiencia de Madrid les castigó con penas
de seis meses, penas que no conllevaban el ingreso en prisión.
Este año, el Tribunal Supremo
ha elevado las penas impuestas por la Audiencia de Madrid a los cuatro años de
prisión, al haber aplicado el agravante de motivos de discriminación
ideológica, porque entrañaba intolerancia hacia la ideología catalanista. La
sentencia ha estimado el recurso interpuesto por el Ministerio Fiscal y algunos
de los motivos planteados por la Generalidad de Cataluña y por su delegado del Gobierno,
ya sabéis, Mariano siempre queriendo agradar a los separatistas.
Esta es la misma justicia, que
no aplicó el mismo criterio a otros intolerantes que impulsaron desórdenes
públicos, como fue Rita Maestre en el caso del asalto a la Capilla de la
Universidad Complutense, o los llamados escraches, como el que protagonizó
Pablo Iglesias en la misma universidad contra la líder de UPyD Rosa Díez, a la
que no se permitió expresar sus ideas.
En este país, se juzga a las
personas, no en función de lo que han cometido, y sí en función de la ideología
que tienen o del partido a que pertenecen. Es penoso.
Es una pena, que el Tribunal
Supremo no aplique estos mismos criterios a todos por igual, y en particular, a
los golpistas catalanes. Para el TS, impedir por la fuerza la celebración de un
acto separatista en Madrid, debe ser mucho más grave, que el Golpe de Estado y
todos los graves delitos que se están perpetrando en Cataluña, pues parece que
a esos, los de la toga no se atreven a meterles mano.
Por prudencia, no voy a
definir a estos individuos con toga que componen el Tribunal Supremo, pues de
seguro proferiría graves insultos contra ellos, y por supuesto, no me quiero
meter en un lío de esos que de seguro me traería desagradables consecuencias.
Sé que alguien me dará más
ejemplos, como el de Pujol en libertad y muchos en la cárcel por robar una
simple bicicleta o robar comida para dar de comer a sus hijos. Cuando las penas
no son proporcionales al delito cometido, son injustas, y contribuyen a
resquebrajar el Estado de Derecho. Empiezo a pensar, que poco a poco, nuestro
sistema democrático se está convirtiendo en una democracia fallida.
