Es espectáculo que está
dando el PSOE, en relación a su postura de cara a la ratificación del Tratado
de Comercio de la UE con Canadá, es lamentable.
Después de colaborar en su
redacción durante años en el Parlamento Europeo, los eurodiputados socialistas
españoles ven como en unas horas su líder, Pedro Sánchez, ha pasado del voto a
favor, al voto en contra, y tras la bronca del comisario europeo Moscovici, a
la abstención.
La incompetencia política
de Pedro Sánchez es palmaria, con tal de imitar a Podemos, ha sido capaz de
abrazar en horas, el despropósito y el disparate. Y todo lo hace con la idea de
que así recuperará a esos votantes que
abandonaron el PSOE y le dieron su confianza a Podemos, craso error.
Este es un tratado muy
beneficioso para España y para Europa, pues es un marco legal que favorece las
exportaciones, lo ha dicho claramente Ximo Puig desde Valencia. La Comunidad
Valenciana tiene sectores en donde la exportación es vital, y hablo del calzado,
de la cerámica, del juguete, y otros. Las decisiones irreflexivas, y siempre
sectarias de Sánchez, pueden hacer un gran daño a nuestro país, incluso desde
la oposición, imaginaos si gobernara.
Él quiere que se haga notar
su giro a la izquierda, dándole igual cuales sean las consecuencias, el interés
general de España se la refanfinfla. Su único objetivo es el de bloquear
cualquier cosa que apoye el PP, no importándole el coste para su partido o para
su país.
Ha pasado muy poco tiempo
desde que ha vuelto a liderar su partido, y ya empiezan a oírse voces muy
críticas con él, pues a muchos cargos públicos socialistas les horroriza tener
que estar instalados perennemente en el más absoluto contorsionismo político.
Cuando alguien pretende
llegar al poder, echando al que lo ocupa, dándole igual los medios a emplear y
las consecuencias que esa acción pueda acarrear a su nación, ese político
puede, a los ojos de la mayoría, convertirse en el enemigo público número uno,
y eso empieza a suceder con Pedro Sánchez.
