Mi
sexto sentido me dice, que existe un pacto entre el sistema y el clan
Pujol, consistente en cargar todas las responsabilidades penales
sobre el matrimonio Pujol-Ferrusola, para así librar de la cárcel a
sus hijos. Evidentemente, el capo y su esposa, tienen muy claro que
por motivos de edad no pisarán la cárcel.
Cuando
ingresó en prisión el primogénito del clan, era evidente, que
quienes dieron la orden para que eso sucediese, sabían ya que el
líder de la banda no cumpliría su amenaza de hacer público ese
famoso dossier, que según él “haría zozobrar al sistema”.
El
pacto podría perfectamente ser, el primogénito a la calle, y los
ancianos padres en arresto domiciliario. Del dinero robado, entiendo
que nada de nada, en este país, ningún político ladrón devuelve
nunca lo sustraído.
La
UDEF, tras cinco años de investigación, ha cifrado en 69 millones
de euros el beneficio no justificado que el clan acumuló desde 1990
hasta hoy en día, y lo hace describiendo a la familia Pujol como una
organización criminal que actúo coordinada y unida para
enriquecerse.
La
UDEF describe claramente como actuaban los miembros de esta mafia:
“Hacían ingresos en efectivo en cuentas de bancos andorranos, lo
repartían vía transferencia en las cuentas que los miembros del
clan tenían en entidades también de Andorra, realizaban actuaciones
transnacionales dirigidas a garantizar la máxima opacidad del
dinero, y lo hacían utilizando cualificados profesionales o expertos
cuyas funciones estaban orientadas a crear estructuras comerciales
para aflorar el dinero obtenido de forma delictiva e integrarlo en
supuestos negocios legales”.
A
cualquier familia española que se le hubiera ocurrido cometer la
centésima parte de los delitos que han cometido los Pujol, estaría
sin duda en prisión, por ello, este caso es tan vergonzoso, que le
está haciendo un gran daño a nuestra sociedad y a la credibilidad
del sistema.
Ahora,
que hagan campañas institucionales para convencernos de que tenemos
que cumplir con nuestras obligaciones ciudadanas, con nuestras
obligaciones tributarias. Cada vez menos ciudadanos lo hacen
convencidos, cada vez más simplemente lo hacen para evitar ser
sancionados. Viendo lo que hay, no debe extrañarnos.
